domingo 18 de octubre de 2009

El HOSPITAL DE LA MUERTE, la pesadilla de mi familia en el Hospital Zaragoza del ISSSTE

¡HOLA DE NUEVO!

Desgraciadamente hoy no hablaré de la poesía ni de lo peculiar que suele ser la vida de esta loca, porque hoy, tristemente, hablaré de algo común, porque lo que acaba de pasar en mi familia no es algo raro, y que es un problema nacional, y lo que vivimos en mi casa simplemente nos muestra (en donde más nos duele) que la corrupción no sólo está en los políticos (aunque inevitablemente estén en el ajo), sino que también, y de manera horrorosa, aquéllos a quiénes confiamos nuestras vidas y las de los que amamos, pueden ser también el enemigo, el asesino, el creador de desgracias.
Me explico: el pasado jueves 15 de octubre mi pri
ma dio a luz en el Hospital Regional Gral. Ignacio Zaragoza, que está en Iztapalapa, a lado de Cabeza de Juárez. De inicio, gracias a una negligencia médica, mi prima desarrolló eclampsia y mi sobrino tuvo sufrimiento prenatal (mi prima estuvo en labor de parto desde el lunes de esta misma semana, pero los "doctores" del hospital la rechazaron, a pesar de que ella llevaba documentos de un doctor particular indicando que el niño ya debería de nacer, mandándola a casa sin siquiera revisarla, con el simple argumento de que "estaba muy gorda" porque según ellos mi sobrino no debía de nacer hasta dentro de dos semanas), negligencia que casi le cuesta la vida a ambos (la eclampsia es una enfermedad muy muy grave según sé ahora). Evidentemente cuando nos enteramos todos estábamos que no nos calentaba ni el sol, pero ni siquiera sospechábamos el infierno que iba a vivir mi familia en las siguientes 48 horas.
Mi prima es madre soltera, así que fue mi tía, su mamá, quien firmó la responsiva cuando mi prima entró a quirófano, por lo cual legalmente mi tía tenía toda autoridad para hacerse cargo de la situación, así como para recibir toda la información sobre el estado de mi prima y del bebé, y poderlos ver sin ningún problema una vez hubieran pasado a cuarto (en caso del bebé a cunero). Sin embargo, en el hospital se negaron a darle informes de ningún tipo sobre el bebé, además de que no le permitieron verlo en ningún momento, es decir que nadie supo nada del bebé desde el jueves a las 5 de la tarde hasta hoy a medio día, cuando finalmente pudo verlo mi prima, después de toda una lucha de mi
tía y mi mamá contra las autoridades del hospital, que incluyó a la Comisión Nacional de Derechos Humanos y a la Procuraduría General de la República. Durante casi 48 horas, en el hospital simplemente se negaron a darnos información alguna sobre el bebé y su estado de salud.
Las razones que le dieron a mi tía hasta ayer en la tarde fueron que "sólo podían darle información al padre del niño" y que sólo él podía ver al bebé, a pesar de que mi tía insistió en que mi prima es madre soltera y nadie sabe nada del fulano; y peor aún, a pesar de tener documentos que la avalaban como responsable de la situación. Lo único que sí sucedió es que el sujeto que la atendió en Servicio Social le arrebató, repito, le arrebató de las manos el pase de visita para ver al niño que le habían dado cuando éste ingresó argumentando que era por el "estado de emergencia" causado por la influenza. Finalmente , en la CNDH nos recomendaron poner una denuncia en el Ministerio Público, y en
el Ministerio Público nos recomendaron primero dejar una queja en el hospital con los directivos (debo decir que la atención en ambas dependencias fue excelente, amable y efectiva), así que mi mamá y mi tía hablaron con el Asistente de Dirección del hospital, el Dr. Rubio, quien negó a mi madre y a mi tía el derecho a ver al niño, derecho que en mi opinión era más que fundamentado ante la sospechosa negativa de parte del hospital para mostrárselo a su familia. Simplemente hizo una llamada y les dijo que "el niño estaba bien y que ya estaba comiendo", agregando que al día siguiente podrían verlo sin problemas.
Mi mamá y mi tía se contentaron con ello y regresamos todos a casa muy aliviados. Sin embargo, el día de hoy en la mañana, cuando fue mi tía a conocer a su nuevo nieto, las autoridades nuevamente impidieron que viera al bebé, y no fue sino hasta después de las dos (desconozco la hora exacta, pero sé que fue en la tarde) que por fin permitieron a mi prima ver a su hijo.
Por si toda esta situación no fuera la suficientemente grave, hoy en la mañana un doctor, al ver la sonda urinaria de mi prima, notando que estaba turbia (no se la habían cambiado desde el jueves que ingresó), le dijo, con todas sus letras y sin ningún tipo de exámen previo, que tenía daño en un riñón y que había que quitárselo, a lo que mi prima le respondió que sobre su cadáver, por su puesto, y la familia se puso a buscar un doctor serio para lograr sacarla a ella y a su bebé de ese nido de descuartizadores. Me acabo de enterar de que a ese hospital le dicen el hospital de la muerte, y mi tía nos comentó que el día que ingresó mi prima hubieron tres niños fallecidos en el parto, en un lapso de doce horas.
Ahora bien, con todo lo dicho, no puedo evitar preguntarme y preguntar a todas las autoridades: ¿realmente murieron los niños? Porque una cosa tengo clarísima: nunca pasa más de media hora antes de que los padres (o los familiares más cercanos) tengan informes claros sobre el estado de salud del recién nacido y de la madre, y el hermetismo mostrado por el hospital para con mi familia es cuando menos sospechoso, por no decir francamente alarmante. Además, preguntémonos por qué estas cosas suceden en una de las zonas más humildes de la ciudad, y por qué no se ven estos problemas en hospitales de Coyoacán o de Polanco. La situación vivida por mi familia vino a acentuar el escalofrío en la espalda que nos recorrió el pasado sábado 10 de octubre cuando tuvimos la oportunidad de ver en la feria del libro del Zócalo la presentación del libro Se venden niños, escrito por una valiente periodista, Sanjuana Martínez, en el que denuncia el robo de niños como práctica común, ya sea para adopciones ilegales o para el tráfico de órganos. Después de una investigación seria y bien documentada, la periodista concluye que éste problema ocurre todos los días en hospitales de toda la república, incluido el D.F., sobre todo en las zonas humildes, donde la gente tiene menos medios para defenderse de los sujetos ésos que dicen ser doctores y que no hay grosería, palabra altisonante o mentada suficiente para que pueda describirlos.
Por suerte, mi familia está conformada por todo menos mujeres sumisas, por suerte tengo una amiga en Derechos Humanos que nos orientó perfectamente sobre cómo actuar para ver al niño, por suerte mi prima estaba consciente y sabemos exactamente qué significa que te quiten un riñón, por suerte todos están vivos, pero la pregunta es ¿y que pasa con los que no tienen nuestra misma suerte, cuántas muertes que pudieron evitarse ocurren cada día en este hospital? ¿Cuántas familias pasan por el mismo martirio que la mía, cuántos padres jamás pueden conocer a sus hijos? Estoy convencida de que otro hubiera sido el desenlace de esta historia si las autoridades del hospital hubieran visto menos resuelta a la familia, así que les recomiendo, les pido de todo corazón: nunca se dejen atender en el HOspital Gral. Zaragoza del ISSTE, al menos si no está entre sus planes inmediatos el suicidio o ceder alguno de sus órganos de forma involuntaria
Y ya para acabar, en caso de que alguno de ustedes pase por una situación similar, les dejo aquí los teléfonos a los que uno debe de comunicarse para solicitar ayuda de las autoridades, como les digo, el trato es excelente, así como el seguimiento, y si ven una situación sospechosa, no duden en llamar, porque en estos casos cada segundo es cuestión de vida o muerte:

Comisión Nacional de Derechos Humanos: 56-81-81-25 y 54-90-74-00
Procuraduría General de la República: 53-46-00-00

en mi caso, nos explicaron que teníamos que marcar a ambos al mismo tiempo, porque la CNDH se encarga de rastrear al desaparecido (digamos, en otro ejemplo, que detuvieron a alguien y nadie da razón de en qué reclusorio o separo lo metieron, pues es la CNDH la que hace el seguimiento y no paran hasta que lo encuentran), mientras que la demanda se pone en el MINISTERIO PÚBLICO (ojo, se debe llamar a la PGR, no a la PGJ, y ahí les pueden dar informes detallados de en donde y cómo pueden poner la demanda). En la CNDH, cuando marcas, si no hay abogados disponibles el teléfono te da la opción de dejar un mensaje, NO DUDEN EN HACERLO, porque sí regresan la llamada al número que hayas dejado, incluso cuando se trate de un celular.
Espero de todo corazón que nunca pasen por una situación similar, pero estos números son de los que siempre hay que tener a la mano, y por favor, corran la voz para que, en lo posible, se eviten estas desgracias entre la gente que menos tiene.

viernes 16 de octubre de 2009

que dicen que siempre no en la Zona Rosa

¡HOLA DE NUEVO!

pues tengo una nueva y mala noticia (¡otra mala noticia!), porque sé que había prometido muy seria volver a la zona rosa, pero ya ven cómo es esto de la polaca, resulta que hubo cambio de delegación y según me explicaron muy amablemente los que venden discos en el paso de insurgentes, éso significa un aperramiento (esperemos que temporal) de la policía en cuanto a ésto de los vendedores ambulantes (irónico que me lo dijeran los vendedores ambulantes), y como aparentemente lectora callejera de libros entra en la categoría de "vendedor ambulante", en resumen, me corrieron a los quince minutos de que me había instalado en Génova, por lo cual no estaré en la Zona Rosa hasta nuevo aviso. De cualquier manera aviso que no pienso irme para siempre, así que volveré esporádicamente hasta que dejen de correrme por cansancio jajaja

En donde sí me podrán encontrar con regularidad es en la Calle de Gante, en el Centro Histórico, donde si las lluvias y las marchas lo permiten estaré con ustedes miércoles, viernes, sábados y domingos en la tardecita, hablando como merolica.

Espero verlos por allá y ¡que su vida esté llena de poesía!

lunes 5 de octubre de 2009

palabrotas

¡HOLA DE NUEVO!

aquí les dejo un poemita de muy reciente manufactura, que escribí en un intento de redimirme cuando descubrí que soy una recatada de la poesía:

PALABROTAS

Hoy desperté con el ímpetu inesperado de transgredir, de ofender oídos castos, de decir palabras altisonantes, de hacer un pequeño homenaje a las palabrotas que nunca han sido suficientemente elogiadas, víctimas de convencionalismos y mojigaterías, así que empiezo:

Nalga, culo, pezones
Vagina, coño, pucha, cojones
Escroto, testículos, güevos
Tetas, pene, pito, verga,
Papaya, panucho, mierda,
Joder, coger, mamada,
Chupar, chingar, ABSTENERSE
Y quizá la peor, la más fea de todas:
Madre política (está bien, suegra)

ya estoy volviendo!!

¡HOLA DE NUEVO!

Pues sí, después de estos accidentados meses de lluvia, que ya les iré platicando, pero en los que, en resumen (y pa los que no me vieron), entré a mi nueva carrera (ahora estoy en Filos, en Historia), me esguincé la rodilla por andar de cochinota, descubrí que estoy deforme y también que el Péndulo y sus miércoles de poesía son la onda, además por supuesto de que me arranqué como la mitad de las uñas de la desesperación porque no más no dejaba de llover, ahora que el Sol sale de nuevo y todos nos asamos en nuestro jugo, tengo dos anuncios felices:
  1. ¡¡¡VUELVO A LA ZONA ROSA!!!

lo dicho, sólo estaba esperando a que se acabaran las lluvias. Ahora me podrán encontrar como siempre en la calle de Génova a partir de las 3-4 todos los miércoles y viernes, a partir de esta semana.

1.B ¡¡¡EXPANDERÉ MIS HORIZONTES!!!

Pues sí, lo que pasa es que el fin de semana pasado me fui a explorar el Centro y me enamoré de la calle de Gante (donde además tengo muchos y muy lindos recuerdos sobre mi poca educación religiosa), así que ahora estaré ahí Sábados y Domingos a partir de las tres de la tarde, en compañía del talentosísimo Ángel Díaz, poeta y amigo que nos complacerá con su poesía polémica, amorosa y divertida, así que ahí estaremos, aunque ya inauguramos en una divertida improvisación el sábado pasado.

2. YA SALIÓ LA TERCERA EDICIÓN DE CORAZONES FRESCOS!!!!!!!!

Síiii! Después de tanto tiempo de andar vuelta loca con éso, ya por fin están en mi casa el montón de libros que traen diseño diferente pero que dicen exactamente lo mismo que las dos ediciones anteriores je. El fin pasado se agotó la segunda edición, así que a partir de esta semana ya sólo se podrá conseguir la nueva, que ya irán conociendo.

Y ya que estamos en éso MUCHAS GRACIAS A TODOS LOS QUE HAN COMPRADO EL LIBRO, su apoyo y su presencia constante son el empujón que cada día me ayuda a seguir adelante, y si por casualidad alguno tiene una librería interesada en mi libro ¡¡soy material dispuesto!! jiji Les aviso de una vez que estoy preparando ya mi segundo libro, que esta vez será de la parte sádica que también vive en mí, es de cuentos negros (asesinatos, demonios y otras cuestiones, ya verán) y su título tentativo es EL INVENTO INFERNAL, ya lo verán, espero que salga por ahí de diciembre, pero ya ven que el dinero tiene la mala costumbre de acabarse o de plano de hacerse el desaparecido, así es que ya veremos.

Los espero en estos días y les mando un abrazo de oso a todos!

jueves 27 de agosto de 2009

los pseudo-poetas (me permitiré una pequeña crítica)


Pobres de los pseudo-poetas, que a falta de fondo se conforman con tener forma





.... (he dicho)


martes 7 de julio de 2009

taller en logos

¡HOLA DE NUEVO!

(bueno, pues ya sé que es una semana tarde, pero más vale tarde que nunca, no?) les cuento que la semana pasada tuve la oportunidad de participar en una especie de feria cultural en una secundaria llamada LOGOS dando un taller de escritura de dos días (hicimos poesía y cuento, créanlo o no) y presentando mi espectaculillo de lecturade Corazones Frescos.
La neta es q los chavos me imponían bastante porque nunca había trabajado con secundarias, y no más de recordar como éramos mis amigos y yo en la sec.... pues ya estaba yo temblando jaja pero nada más equivocado, la verdad es que los talleres funcionaron perfectamente, y para mi sorpresa encontré en las nuevas (novísimas generaciones) mucho, mucho talento y una creatividad increíble.
A los chavos de Logos, gracias por participar con todo ese entusiasmo, sigan escribiendo y ya tienen mi correo!! De verdad me encantó estar con ustedes y en vista de que me quedé picada con esto de los talleres ya estoy preparando un taller dirigido a adolescentes y otro a adultos , así que si a alguien le interesa es un buen momento para irse apuntando.
lo que más me gustó:
¿qué te preguntaría tu super heroe favorito si te lo encuentras en la calle?
  • ¿por qué no eres azul?
  • ¿a dónde vas?
  • ¿has visto mi batimóvil?

ideas para cuentos (los contrarios)

  • comedora compulsiva-bulímica
  • lobo comprensivo-lobo voraz
  • ciego-aviador

y seguramente olvido muchos más, perdón si no están aquí, pero puedo decirles, si es que alguien de logos lee esto, que todas, y digo absolutamente todas las ideas me encantaron. ¡¡seguiremos en contacto!

los quiero!

sábado 30 de mayo de 2009

Agradecimiento

Tengo varias cosas por agradecer:
empezaré agradeciendo a ese bicho raro
que, dicen algunos, se llama Dios,
por mostrarme la magia oculta
que vive en la cebolla acitronándose
y por plantar casualidades tan gratas
como tu hambre y mi ocio encerradas
en el mismo pequeño espacio.

Gracias, diría, al listón café de mi bolero
que tú visualizaste como corbata
y a la corbata falsa por el mejor pretexto
para el abrazo camuflajeado
que quitó las barreras
entre tu pecho y mi espalda.

Muchas gracias también a tus ojos
que quién diría, se parecen a los mios,
y sobre todo gracias,
Mil y una gracias
al moño verde que, así de pronto
pusiste en mi muñeca
cuando me regalaste tu alma.

jueves 28 de mayo de 2009

YA TENEMOS TITULO PA´L POEMA!!!

¡HOLA DE NUEVO!

pues una buena noticia: ¡¡ya tenemos título para el poema del 21 de mayo! (gracia liz!) y el elegido es (cha ca cha chan):

CONFESIONES A UN FANTASMA
Alineación a la izquierda
muchas gracias por ayudarme con mi problemilla, y espero que les esté yendo muy bien. A mí, la verdad es que la vida me confunde, ustedes que opinan ¿ya no llueve por las tardes o sólo ha sido una racha? si seguimos así, seguramente mañana estaré en la zona rosa (hagan changuitos!), mientras tanto seguire por aquí haciéndome bolas con la teoría del caos, con la predicción del clima y con los hombres, que como siempre son mi mejor dolor de cabeza, a ver que pasa...

jueves 21 de mayo de 2009

un poema y un aviso

¡HOLA DE NUEVO!


bueno, pues tengo dos cosas importantes que decir: un anuncio y un poema recién salido del horno, así que empezaré por el anuncio:

les pido una disculpa por mi ausencia en la Zona Rosa. La mala noticia es que es indefinida, o mejor dicho, sólo depende del clima, porque como supondrán, los riesgos técnicos son elevados (imagínense que se moja el ampli!), así que a los queridos personajes que solía encontrarme por ahí, les pido que no desesperen y que eleven conmigo las plegarias a Tlaloc pa que nos permita reencontrarnos.

Sin embargo no todo es tan malo, la buena noticia es que conseguí un espacio cerrado para no perder la sana costumbre de reunirme con ustedes y leer un rato. El lugar es el CENTRO CULTURAL ROMA, que se ubica en Álvaro Obregón no. 126, casi esquina con Jalapa, enfrente del Hospital Obregón, col. Roma, los viernes a las 8:30 pm (si hay cambios de horario avisaré a través de este medio). La entrada es gratuita y el lugar es ideal para tomarse un café, un trago o cenar (perfecto para citas románticas, chavos) y después vendrá un espectáculo que está increíble con danza aérea, mimos y poesía, así que ojalá puedan acompañarme en esta temporada de lluvias, y afirmo una vez más que NO HE OLVIDADO A LA ZONA ROSA, los amo y siguen en mi corazón impaciente, que se vuelve loco por estar otra vez con ustedes.



dicho lo cual, aquí les va el poema, con una petición muy especial: no tiene título así que se aceptan sugerencias, a ver si a alguno de ustedes se les ocurre algo


y yo te extraño en medio de tanto
por no sé qué, por algo
que no eres tú
ni yo
ni ambos
simplemente, por algo raro
me haces falta un poquito
por las noches
cuando mi cama se sabe mitad vacía
Y sé que lo sabes
(me sabes)
aún después de tanto.
Quizá sea éso, saber que sabes
quizá la conciencia de que solo tú, el del pasado
creerás (sabrás) la verdadera historia que nos separa
las razones verdaderas de mi ausencia.

No necesito dar pistas para que sepas
que es de ti de quien (aún) hablo
y aún así, por que no haya duda
hablaré por si acaso de tu ojos claros
de lo feliz que fui
y de que, a pesar de todo, te extraño.

lunes 4 de mayo de 2009

malas noticias...

¡HOLA DE NUEVO!

pues sí, ya sé que lo había prometido pero en vista de que la influenza (¿o el gobierno?) se niega a dejar que la ciudad vuelva a su marcha habitual, se suspende mi regreso triunfal a la Zona Rosa hasta el viernes, así que ¡¡nos vemos el viernes!! (aquí viene insertada una carita infeliz, y ahora una llorando a moco tendido)

los extraño!

p.d. este 10 de mayo ¡¡regala un libro!! jojo

domingo 3 de mayo de 2009

optimismo de cigarra para estos días nublados

¡HOLA DE NUEVO!


creo que con todo esto de la influenza y de la incertidumbre que el temor ha sembrado en muchos de nosotros en la última semana, es hora de ser un poco optimistas, por lo que empezaré citando a Pablo Neruda (creo que sí es Neruda):
en lo más crudo del invierno aprendí al fin que había en mí un invencible verano
Así que, al menos en este blog, se termina el tema de las enfermedades y empezaremos con el optimismo, porque ¡¡¡es primavera!!! (que bien que hay que disfrutarla), y para continuar con el optimismo, aquí tienen esta canción de Mercedes Sosa, aunque en realidad no sé si ella fue quien la escribió, pero la descubrí en mi segunda sesión con mi psicóloga, en uno de los peores años de mi vida (¿o es el peor, cómo se mide eso?), hace mucho tiempo, y es mi mejor ancla con la esperanza. Aquí les va:
COMO LA CIGARRA
tantas veces me mataron
tantas veces me morí
sin embargo estoy aquí,
resucitando
gracias doy a la desgracia
y a la mano con puñal
porque me mató tan mal
y seguí cantando
cantando al sol como la cigarra
después de un año bajo la tierra
igual que el sobreviviente
que vuelve de la guerra
tantas veces me borraron,
tantas desaparecí
a mi propio entierro fui
sola y llorando
hice un nudo del pañuelo
pero me olvidé después
que no era la única vez
y seguí cantando
cantando al sol como la cigarra
después de un año bajo la tierra
igual que el sobreviviente
que vuelve de la guerra
tantas veces te mataron
tantas resucitarás
cuantas noches pasarás
desesperando
y en medio de la desgracia
y en el de la oscuridad
alguien te rescatará
para seguir cantando
cantando al sol como la cigarra
después de un año bajo la tierra
igual que el sobreviviente
que vuelve de la guerra
P.D. esta semana vuelvo a la Zona Rosa porque los extraño mucho y porque me estoy volviendo loca en casa, encerrada todo el día, ¡¡nos vemos el miércoles!!

lunes 13 de abril de 2009

TE QUIERO

¡HOLA DE NUEVO!

bueno, pues hace siglos que no pongo algo de lo que he escrito, ya lo sé, y por eso ya es hora de poner un nuevo texto. Este es uno de mis favoritos, y lo escribí en el 2004 para el tipo que considero ha sido el hombre más importante de mi vida. Sin embargo, antes de que llegara a serlo, empezamos a salir en circunstancias azarosas y lo cierto es que después de tres semanas de citas (y seis meses de amistad) tuve la certeza de que el sujeto en cuestión me ponía de cabeza.
Sin embargo la verdad es que soy bastante tímida para estas cosas, y en ese caso era aún peor, porque ese tipo tenía un yo que sé que qué sé yo que imponía, francamente, así que un dia en clase de cálculo lo ví fijamente y pensé que ésta vez sí se lo diría, y completamente decidida lo vi a los ojos, tomé valor... y me acobardé en el último momento, por lo que escribí esto, que suena muy valiente, pero la verdad es que es un testimonio escrito de mi cobardía.
Y sin tanto preámbulo, aquí lo tienen:
TE QUIERO
Te quiero. A secas, sin introducción ni nada. Te quiero y ya, y al diablo con lo que pueda suceder después, que yo ya lo dije. No hagas ésa cara, ¿qué te sorprende? ¿que lo dije de sopetón? Pues sé que no tiene nada que ver con la clase de cálculo, pero tenía que decirlo. La frasecita famosa me viene taladrando la cabeza desde hace un par de días. Escucho tu voz en mis silencios y mi subconsciente insiste en repetirlo.
Te quiero. No tiene nada de especial ésa oración: ocho letras, dos palabras, sujeto implícito y un único dueño (tú), y sin embargo es capaz de resumir todo el vacío de mi estómago, y el nuevo brillo de mis ojos y mi sonrisa diferente. Una joya de frase, que incluso describe la ternura que siento cuando veo tu cara cuando cierras los ojos y yo te observo fingir que duermes.
No eres el primer hombre de mi vida. Otros me han besado antes que tú, otros me han entregado su cariño e incluso he querido a otros antes de tu llegada.. y sin embargo eres el primero: el primero que tomo en serio, el primero con quien no temo a la segunda cita, el primer beso que realmente siento, el primero con el que voy muy lento y el primero en mucho tiempo que sé que no podré olvidar.

miércoles 8 de abril de 2009

LECTURAS CALLEJERAS EN LA ZONA ROSA ¡¡¡POR FIN!!!

¡Hola! pues esta vez escribo para contarles una nueva noticia, resulta que ¡ya empezaron las LECTURAS CALLEJERAS! Sí, callejeras dije, y es muy pero muy literal para el que no me conozca lo suficiente, soy capaz de cosas así de locas.
Pues depés de un viacrucis para conseguir un amplificador decente y de batería recargable ( créanme, me costó trabajo, sobre todo porque de amplificadores sé lo mismo que sobre tocar el arpa) y de oír mil y una veces que los polis me iban a comer, que iba a terminar en la cárcel sin lo poco que hubiera ganado, etc. etc. por fin me animé a irme a las calles a leer los poemas (o lo que sean) de mi libro.
Ayer fue mi primer día, y no saben, estaba que me moría de nervios (a pesar de que, como contaré en la siguiente entrada, fui cantante de peseros durante mucho tiempo), pero por suerte cuento con mi arma secreta: ¡los cuates! así que agradeceré públicamente, antes de que se me olvide, a Iris, Laura y Miguel por estar ahí, como siempre, haciéndome segunda en mis locuras (¡qué haría sin ustedes, chamacos!). Y es que me acompañaron en todas y cada una de las etapas del plan LECTURAS CALLEJERAS, desde ir a comprar el ampli hasta armar el changarro y hacer propaganda. Así que acompañada de la flaka (Iris), y ya que habíamos dispuesto una buena cantidad de libros sobre una lona roja que apareció en casa, me senté en mi banquito y me puse a leer.
Al principio la verdad es que fue horrible. Nos instalamos en Génova, Zona Rosa (sí, en la zona rosa) junto al Kentucky, y pues si conocen un poco por ahi sabrán que no es un área en la que la gente se detenga mucho, más bien van con prisa hacia el metro insurgentes. Al pincipio parecía yo una loca sin el menor sentido de la realidad, ahí sentada haciendo com que hablaba con alguien, y así pasaron 20 minutos y nadie se acercaba a nosotras. Entré en pánico y quise moverme, pero la flak no me dejó ir, así de sencillo, me dijo: te quedas aquí. Claro, lo que pasa es que yo no había notado que sí había gente escuchándome, pero resulta que en la zona rosa la gente es tímida, así que el público se halla por ahí escondido donde menos te lo esperas (atrás de la jardinera, en un café, o de plano atrás de un muro, pero igual te están escuchando), y poco a poco nos fueron dejando sentir su presencia, sobre todo cuando lau y mic llegaron e hicieron bulto, lo que al parecer fue tan reconfortante para nuestro tímido público que se fueron acercando.
Hoy apenas fue mi segundo día, y qué les puedo decir, he recibido varias propuestas interesantes, me han comprado 12 libros (sí, ya sé que suena a muy poquito pero para mí es una inmensidad, qué quieren que haga) y lo más importante de todo, la gente me ha apoyado de una manera que jamás hubiera esperado, así que si ustedes ya fueron a verme a Génova, no se preocupen, mañana todavía estaré por allá (si todo sale bien a partir de las 4), y la semana próxima también me encontrarán en la zona rosa, pero esta vez en la glorieta de insurgentes, lunes, miércoles y viernes a partir de las 3 (bueno, denme un rango para empezar de 3 a 4 pm). El sábado de esta semana me podrán encontrar en la entrada de Chapultepec (monumento a los niños héroes), aunque aún no tengo definida la hora, y el domingo a partir de las 2 p.m. en el Jardín del Arte, ubicado en Sullivan, atrás del monumento a la madre, a unos pasos de la parada REFORMA del metrobús.
¡¡¡los espero!!!

jueves 26 de marzo de 2009

pues aqui nada más para avisarles:

¡¡¡NUEVA PRESENTACIÓN!!!

Pues sí, voy a estar otra vez presentando mi libro CORAZONES FRESCOS, RECIÉN LAVADOS, del cual ustedes ya han leído algunos extractos (y si no, ¿qué esperan? sólo hay que leer el blog jo), una vez más en el

ESCARABAJO BLANCO, ubicado en MORELIA #97, COL. ROMA, atrás del Foro Alicia, en una de las esquinas del parque Colima, cerca, muy cerca de m. Cuauhtemoc, este SÁBADO 28 DE MARZO a las 6 de la tarde

y por cierto ¡va a estar de pelos! (sí, ya sé que van a decir que qué modesta, caray), porque esta vez las lecturas irán acompañadas de guitarra acústica, y después tendremos un toquín con el grupo AURA, que acaba de formarse y en el cual (adivinen) ¡¡TAMBIÉN CANTO YO!! (sí, ya sé, soy un estuche de monerías), así que nos divertiremos un buen rato.

Así que LOS ESPERO ESTE SÁBADO, y si no pueden o ya fueron y no quieren verme cantar (vamos, no lo hago tan mal!) pues al menos recomiéndenme con todos los que conozcan, no sean gachos!

un abrazo y nos veremos pronto!

Sin esperanza

De pronto sucede, así, sin que nadie se lo espere, sin que lo podamos prevenir, que un día amanecemos en medio de una crisis de fe. Quién sabe qué demonio desesperanzado se cuela en la sangre, quién sabe qué duende se nos cuela en las ilusiones y las va matando una a una, el caso es que esa mañana despertamos convencidos de que el mundo es una mierda y punto, sin más explicaciones.
Así salimos al mundo, así intentamos sobrevivir sin esperanzas, viendo el mundo (gris o azul) tan decepcionante que nos preguntamos cómo alguna vez pudimos ser felices. El futuro es un ente turbio en el que ya no nos interesa soñar, en el que no creemos. La esperanza se fue por la coladera, y nosotros dejamos de soñar con ser un felices un día, con tener una vida en la que algo perdure, y nos contentamos con trabajar y trabajar para conseguir lo poco que (creemos) sólo depende de nosotros: una casa, un espacio, independencia y tal vez un viaje.
Sucede a veces, como les digo, que uno se cansa de las plegarias, que está hasta la madre de las iglesias, de la esperanza, de creer en el karma y en el equilibrio, y Dios pasa de ser ese cercano ente que se parece mucho a un amigo, a ser el espía más burlón del universo, el sujeto ese que usa la esperanza como instrumento de tortura, y dispuestos a no caer una vez más en su trampa, nos disponemos a se felices por pesimismo, seguros de que el mundo es una bazofia y que la felicidad es pequeña y hay que disfrutarla antes de que venga la siguiente descarga de sin sabores. Así que en eso estamos, tratando de creer en la desesperanza, cuando una voz interna nos dice que es inútil, la fe es una tentación demasiado fuerte como para alejarla mucho tiempo. Volveremos a caer, nos dice la voz, y nosotros sólo podemos conservar la fe (qué contradicción) en que esto suceda en mucho mucho tiempo.

viernes 20 de febrero de 2009

¡¡presentación de libros!! (ya es oficial: soy escritora)

hola a todos!!! pues como habrán notado, tengo un rato sin dejar un comentario, y es que he andado un poco ocupada con una muy muy buena noticia: ¡¡¡ya están a la venta mis libros!!! ahora sí, es oficial, soy escritora (suena bien, no? disculpen pero mi ego anda de lo más inflado, espero que se desinfle pronto pa que me acuerde de que soy otra mortal de tantas en el planeta je). Son dos que abarcan básicamente las dos muy contradictorias caras de mi moneda: por una parte está CUENTOS ASESINOS y DIÁLOGOS CON LA PONZOÑA (son el mismo libro) en el que aparecen dos cuentos míos, el INGREDIENTE ASESINO y LA ARAÑA, que son cuentos muy muy negros sobre asesinatos y cosas así. Éste libro es en realidad de mi grupo literario, OUROBURUS, y debo confesarles de que estoy enamorada de los cuentos de mis compañeros, están buenísimos, y el libro quedó bien padre, la neta; y por el otro lado está mi lado "mariposita", el de la poesía en prosa, de la cual ustedes podrán leer algunos de los textos aquí. El libro se llama CORAZONES FRESCOS, RECIÉN LAVADOS, y es mi orgullo, estoy oficialmente enamorada del diseño (a cargo de Aydee, que es una buenaza) y pues no me la creo.
Para quien quiera conocerme, hoy será mi presentación en EL ESCARABAJO BLANCO, ubicado en Morelia #97, col Roma, a unas calles del m cuauhtemoc, o atrás del foro alicia, para los conocedores, por supuesto en la ciudad de México, o chilangolandia pa los cuates. La presentación es a las 8 pm, y si no pueden ir, no se preocupen, estaré presentándome con regularidad en distintos sitios, ya les iré avisando.
Y bueno, en otras buenas noticias, estoy muy emocionada porque mi primera sorpresa al entrar fue descubrir que ¡¡tengo un seguidor!! (gracias Gerson! por cierto, tus podcast están geniales) y FER, una nueva amiga, me dejó un comentario padrísimo en una de las cosas que he escrito más especiales para mí, por lo cual hoy me marcho a dormir de lo más contenta, esperando saber más de ustedes.
¡¡los quiero!!

martes 20 de enero de 2009

la cicatriz del corazón

pues sí, qué les cuento que tengo una cicatriz de corazón. ¿Recuerdan la Aterradora Historia de la Pechuga Voladora? pues dejó una muy impredecible huella en mí. Me explicaré:
Resulta que hoy estaba en uno de esos períodos de vanidad espontánea, y me dio por buscar en el espejo mis cicatrices. La mayoría, ya lo sé, hubieran adoptado los más extravagantes y costosos tratamientos para deshacerse de ellas, pero lo cierto es que yo las amo. Conservo la esperanza de que me duren mucho, mucho tiempo en donde estuvieron alguna vez, quizá porque considero que cada una de ellas es en realidad una buena historia, un recordatorio de que una vez me dí un guamazo de aquéllos, que lloré, sufrí y luego seguí viviendo como si nada. Me recuerdan cosas tan absurdas como que es mala idea ir a toda velocidad en una bici fija sin atorar bien los pies en los pedales, que si se me ocurre de nuevo caminar por un tubo me fije que no haya tornillos cerca, y claro, que las ollas express y yo no nacimos para ser amigas.
El caso es que le pasé una muy orgullosa lista a mis cicatrices, de la primera a la última (la de la Pechuga Voladora), cuando descubrí que ¡oh sorpresa! éso que en un momento había sido tan sólo una cosa negra y deforme, y que no me atrevía ni a ver por temor a que se pudiera levantar de nuevo (¡qué horror!) hoy es una hermosa cicatriz morada en forma de corazón. Alrededor, y por increíble que parezca, quedó una cicatriz menos grande en forma de alitas cafés, ¿pueden creerlo?
Quizá sea que estoy un poco así: mi corazón ya no sufre y ahora se hace presente hasta en los lugares más insospechados, cicatrizado, orgullosamente visible. Ojalá dure mucho mi corazón, ojalá sea viejita y pueda contarles a mis nietos la Aterradora Historia de la Pechuga Voladora cuando pregunten cómo fue que un corazón se metió tan de lleno en mi piel. Así que reivindico a la Pechuga Voladora, al ojiverde que propició sin querer el evento (ahora inolvidable) y, ya que estoy de buenas, hasta al defectuoso empaque de la olla express por provocar tan ilustre cicatriz... aunque a la olla express... no sé, la perdono pero sigo sin querer saber nada de ella, éso sucede a veces.

viernes 9 de enero de 2009

definiciones

No sé si a todos les pase, pero recuerdo perfectamente la primera vez que me identifiqué del todo con una palabra, que se volvió mi identidad, que de pronto, de la nada, una mañana cualquiera de abril definió pasado, presente y futuro, lágrimas y risas, confusiones y certezas. Antes de éso me incomodaba, me parecía ajena, pero ésa mañana inolvidable me mostró su poder, su firmeza y esa melodía natural que tiene que la hace en sí una poesía. Por éso cuando, mucho antes de sospechar que un día me interesaría ser escritora, la UNAM sacó una convocatoria para definir esa palabrita mágica, me dediqué arduamente a la tarea. Claro que después me dio pánico escénico y guardé lo que escribí en un baúl cibernético mucho tiempo, hasta que hace pocos meses me lo encontré y me enamoré de él, sobre todo porque es mi mejor bandera y también mi mejor despedida al mundo que marcó mi adolescencia. Espero que adivinen cuál es la palabra cuando lean ésto, a ver qué opinan.
NACÍ SIENDO MUJER…

Nací siendo mujer, ¿qué puedo hacer para evitarlo? Lo he sido toda mi vida y soy feliz así.
¿Un misterio? Nunca habría pensado en mí definida de esa manera, tal vez sea cierto. Fui, soy y seré este conjunto de azar, de cambios hormonales, de realidad social y de yo misma que ves ahora, el resultado caprichoso de la unión de un espermatozoide y un óvulo. También soy un montón de historia, de ancestros, de risas y lágrimas que alguien vivió antes de que nadie sospechara que yo iba a existir. Soy la música y los atardeceres que guardo en mi memoria; la paz y la guerra mezclados en mi espíritu; lo que aprendo, lo que siento, quizá hasta sea un poco de ti mismo, pero antes que eso soy mujer.
Nací siendo mujer y como mujer te quiero, aunque aceptarlo sea tan doloroso. Te quiero desde mi vanidad, desde mi distracción y desde el grito de mi soledad. Soy mujer que te ha querido desde antes de nacer, que todos los días de su vida ha luchado por tu cariño. Soy mujer que te esperó todos los años, que lo único que pedía era que alguna vez me eligieras a mí antes que a ellas. Soy la que aguantó mil y una humillaciones, la que de tanto soportarte se hizo paciente, la que en un tiempo tan sólo quiso verte feliz.
Soy yo, la que se quedó sin llanto por desperdiciarlo en ti, la que a veces aún te llora, la que conoció la soledad a tu lado, la que dejaste a su suerte cuando no podía vivir sin ti, aunque tú digas lo contrario. La que imploró, suplicó, se desgarró por un poco de tu amor, la que aún debería ser una niña, pero que es esta mujer que creció sin ti. ¿Ya me entiendes? Lo diré más claro: esta mujer que tienes enfrente, esta mujer que se marcha, esta mujer es tu hija...

lunes 22 de diciembre de 2008

Tip para escritores

Esta es rápida, y es un tip para todos los que quieran dedicarse a esta incierta profesión de la escritura, encontré en esta página de Chimal, uno de esos escritores que ya van consiguiendo un lugar en la literatura actual de nuestro país y maestro de muchísimos años en la UNAM y la SOGEM, que tuvo a bien dedicar toda una sección a nosotros, los que vamos empezando (Taller literario se llama la sección), que está llena de ejercicios muy buenos para soltar la pluma, ¡¡se los recomiendo!! yo ya empecé a trabajar


¡¡y que muchas historias nazcan en su mente loca!!

La Aterradora Historia de la Pechuga Voladora (otra de pollitos, no más que cocidos)

Pues qué les cuento, encontré a una pareja de amigos que son buenísimos para distraerlo a uno de los temas del corazón. Son novios y desde que se enteraron de mi truene con los ojos verdes se dedicaron a traerme del tingo al tango y buscando muy originales maneras (no estoy segura de qué tanto lo buscaron realmente) de hacer que me diera cuenta de que la vida es bastante más que un corazón fracturado.
Me explico: resulta que en su campaña de "no dejemos sola a nuestra amiga" (gracias por éso) fueron a ver películas a mi casa. La cosa los incluía a ellos y a otra de mis nuevas y chidísimas amigas, que para su buena suerte tuvo a bien llegar tarde ése día. El caso es que llegaron como a la hora de la comida a la casa y decidimos que comeríamos unos deliciosos taquitos dorados de pollo. Compramos nuestra divina pechuga, tortillas y todo (han notado lo tiernas que son las pechugas enteras, es casi como ver al pollo que próximamente será engullido por nuestro tirano estómago), y llegando a la casa luego luego metimos la pechuga a mi muy dañada olla express.
Me confieso una incompetente en el uso de la olla express. Hace muy pocos años aprendí a usar la sartén y ahora hasta sé hacer pechuga asada, pero la olla express siempre se me ha hecho cosa de las grandes ligas, de los que tienen alguna idea de cómo cocinar, como quien dice. Por éso prefiero tardarme ocho horas cociendo un pollo a sacar ése extraño artefacto. Por supuesto que no sabía que el empaque tuviera alguna función (empaque: el arito ése de hule que va alrededor de la tapa, lo aprendí ese día), pero como ese día estaba mi amiga, que definitivamente sabe más de cocina que yo, bajé la guardia y dejé que sacaran el aparato del demonio pa que se hiciera rápido el pollo.
Mi amiga sí notó que el empaque de plano se salía de la tapa, pero finalmente entre ella y su novio lo acomodaron lo mejor que pudieron mientras yo me preocupaba exclusivamente por el espaguetti (que sí sé preparar), dándole la espalda al enemigo (léase olla express), arrinconada contra la pared de mi diminuta cocina... grave error, porque justo cuando nadie lo esperaba ¡¡¡BUUUM!!! que explota la olla express... bueno, éso me contaron mis amigos, porque lo que yo registré fue susto, golpe y luego dolor. Les juro que ni el ruido de la explosión entró en mi mente.
Mi aterrorizada y primitiva parte animal notó que el dolor aumentaba y dedujo (que conste que no era yo, porque mi cerebro estaba en automático en ese momento) que el peligro aumentaba, así que traté de huir por el único lugar posible: la puerta de la cocina. Corrí hacia allá, pero no contaba con que el agua de la olla express ya se había regado por todo el piso, por lo que caí cuan larga era. El dolor aumentaba y yo era simplemente incapaz de moverme de ahí, por lo que me dió el peor ataque de pánico de la historia (de mi historia, quise decir). Imaginen la escena: Mi amigo parado sin moverse (sospecho que, diga lo que diga, estaba en shock), mi amiga gritando ¡echale agua! e intentando quitarme la playera... y yo tumbada boca abajo en el piso gritando como poseída, revolcándome y llorando, todo a la vez.
De pronto, no nos hemos puesto muy de acuerdo en por qué (o porqué hasta ese momento), sale volando la pechuga de pollo en un perfecto tiro parabólico (recordemos la prepa) para aterrizar justo junto a mi cabeza, en un muy fallido intento de fuga (mi teoría es que intentó aprovechar el caos para huir sin que se la extrañara). Y por si fuera poco, mis muy tiernas gatas (son dos) en vez de asustarse corrieron a la pechuga mirándose atónitas, volteando a vernos, calculando qué tantas posibilidades tenían de darnos baje. Suerte que el pollo volador me hizo aterrizar a la realidad (no entiendo cómo) y pude levantarme, por lo que con el movimiento mis gatas decidieron mejor darse a la fuga.
Quince minutos después, con hielos en las quemadas y un susto de la chingada, mi amiga tuvo a bien sacar su lado pragmático y lavar la pechuga para que pudiéramos comer los tacos dichosos, y creo que desmenuzó con especial goce vengativo desmenuzar a la pechuga escapista.
Por lo demás, en orden de tamaño (de menos a más), el top chamuscado quedó como sigue. En la retaguardia quedó mi amigo, que se quemó el cuello pero levemente, parece que no le salió ampolla ni nada. En medio, pero pegada al primer lugar, quedó mi amiga, que se quemó un cachito del brazo, cerca del codo, pero aunque fue chiquita la quemada se le puso negra y se le levantó ampolla (misma que tronó el sábado, dolorosamente), y a la cabeza, adivinen, pues sí, su servilleta que tiene una buena parte de la cadera (a la derecha) de un color negro chamuscado nada bonito, que resultó ser una super ampolla grandotota que, claro, se levantó el sábado. Yo creía que con mis ocho esguinces conocía el dolor... en fin, la parte buena es que nadie tuvo que ir al hospital, ninguno se quemó la cara y al parecer no nos va a quedar la piel arrugada.
y por cierto, si me conocen y algún día pretenden que use la olla express ¡¡¡ estoy retirada de ése invento demoníaco!!! jajaja

viernes 19 de diciembre de 2008

TU INDIFERENCIA

Hubo una vez un tipo que me latió y que ahora, a la distancia entiendo que sólo tuvo dos méritos en mi vida: el primero, fue tan patético que me lanzó a los brazos de uno de mis AMORES con mayúsculas; y el segundo fue que inspiró ésto un día que, sentada junto a él me di cuenta de que estaba de más mandarlo al carajo porque él, por su parte, me había mandado a un sendero mucho mas abrupto hacía tiempo. Supongo que viene a cuento con la última parte de mi fracaso amoroso más reciente, el punto es que me acordé y aquí lo tienen. Como dato curioso, lo escribí al lado del sujeto, para el que el evento pasó totalmente desapercibido, ocupado como estaba en la (difícil) tarea que es ignorarme.
Tu indiferencia
Tú estás a un lado, ¿y eso a mí qué? Siento tu aroma fresco que llega por oleadas a mis sentidos, invadiéndolos todos con tu cercanía. Cierro los ojos y me digo que me gustaría sentirte tan cerca en tus actitudes como lo estás de mi cuerpo.
Pienso que me encantaría sentir tu brazo en mi espalda, tu mano en mi cintura estrechándome fuerte, percibir algo que tuviera que ver siquiera un poco con lo que sé que sientes por mí, y sin embargo con tu olor delicioso, cálido, incitante, me llega también tu fría indiferencia, esa manera tan tuya que tienes ignorarme, como si no me desearas, como si te importara un cacahuate si beso a otro buscando tus labios.
Escribiendo he suspirado mi aburrimiento, mi desesperación ante tu lejanía. Me he hastiado de ti, de lo que quisiera hacer contigo. Hace tiempo ya, escribí una noche repleta de esperanza, pensando que un día tú leerías mi poesía ilusionada. Hoy sé que ya no será así, lo adivino en tus gestos y en el vacío que siento cuando estás tan cerca. Un mundo me separa de ti en los pocos milímetros que hay entre tu piel y mi boca. Un mundo que sé que no franquearé jamás, y que aunque no llegarás a ser algo importante, aunque seas tan sólo un momento a olvidar, duele sentir entre los huesos, tanto como el vacío de saber que mañana no te podré recordar.

lunes 15 de diciembre de 2008

Disney, Meg Ryan y Friends tienen la culpa


pues sí, respondiendo a un comentario sobre que el amor es una bestia del infierno, es cierto, me han engañado, fui timada por Walt Disney, y por los guionistas de 10 cosas que odio de ti y de ridiculeces por el estilo, me declaro culpable, qué voy a hacerle, y es que cuando a uno le rompen sus ilusiones lo menos que puede suceder es que te den unas ganas muy justificadas de regresar a la época prehistórica y romper unos cuantos cráneos con un enorme garrote, o de menos una macana.

Y así ahora me encuentro decidiendo si la vida es tan mala como creo en éste momento o si toda esta historia de los ojos verdes sirvió para algo, e incluso esta despedida tiene un motivo, de esos que a largo plazo me haga decir que fue lo mejor que me podría haber pasado. Si tan sólo pudiera enojarme con él, o si pudiera decir que elegí mal, pero no, fue simplemente que a veces la vida, la putísima vida decide que hay romances que no deben suceder y mata a cuanto cristiano sea necesario para evitarlos.

Así que cierro la puerta del hotel que confundí con hogar y me marcho, maletas en mano, a regresar a la vida de siempre, donde el amor realmente no tiene mucho lugar, donde soy dueña de mi tiempo, de mi espacio y de mis decisiones y donde puedo hacer básicamente lo que se me de la gana sin dar explicaciones a nadie. Mis limitaciones, de nuevo, se basan simplemente en mi propia moral, y ahora mi mundo es unilateral de nuevo... no todo es tan malo, quizá.

Por el momento mi corazón de fénix sigue agonizando, volviéndose cada vez un poco más ceniza mientras ya se va apagando el fuego, pero que no panda el cúnico, compañeros, que ya tomaré lo mejor de este corazón que muere y construiré uno nuevo para encontrar nuevos senderos, con la creencia ciega, con la única fe de que esta vida no es en realidad tan horrible y de que un día, quién sabe cuándo, voy a poder, por fin atinarle en este complicado arte de enamorarme del hombre indicado.

Estuve cerca esta vez, así es la vida, por el momento que se cuide la vida, que pienso disfrutar al máximo mi soltería!

un poquito de Dios a ver si se me sale el chamuco

Me acabo de dar cuenta de que hace un montón que no publico algo de lo que escribo, así que hoy les va el único debrayín religioso que he escrito en mi vida, porque, espero no ofender a nadie, estoy convencida de que Dios y yo somos cuates cercanos, y aunque nos llevamos bastante bien, a veces nos enojamos y tenemos una que otra pelea, generalmente porque , no se sabe por qué, le gusta divertirse conmigo y darme una vida... digamos rara, como ya han ido descubriendo.
No siempre creí en él, la verdad es que fui una atea muy precoz, porque mi falta de fe comenzó cuando tenía justo siete años. Fue mi primer viaje en avión, iba con mi mamá a Cancún a visitar a su hermana, mi tía Susana, y yo estaba de lo más emocionada. Vengo de una familia que podríamos llamar exiliada religiosa de una rama de los protestantes, los metodistas, y aunque ahora todos renieguen del templo de Gante (en el centro de la ciudad de México), lo cierto es que crecí en una tradición férreamente cristiana, y si a eso añadimos lo que todo niño irremediablemente aprende de la tele y de las películas, tenía muy claro en mi mente infantil que los ángeles y Dios viven en el cielo, entre nubes, y se divierten básicamente tocando el arpa.
Para mala suerte de la pobre de mi madre, aquél viaje nos tocó turbulencia y el cielo estaba lleno de nubes, así que la experiencia fue de lo más emocionante para mí porque se veía exactamente igual que la versión Holliwoodense del Paraíso, con mayúsculas.
Claro que pasaban los minutos (y los kilómetros) y no había ni rastro de angelitos, así que terminé por impacientarme y preguntarle a mamá que dónde se habían metido todos. Mi pobre madre, en vez de explicarme que los protestantes no creen en imágenes, menos en ángeles, y que Dios es intangible, lo único que atinó a decir es que seguramente estaban en alguna otra parte del cielo, y bueno, mi lógica precoz llegó a la misma conclusión que muchos en el pasado, si están todos los que se mueren en el cielo, o al menos son tantos como usualmente se piensa, el cielo debería estar abarrotado. Suficiente para mí, sentí por primera vez desconfianza hacia la religión y no volví a creer en Dios hasta los diecisiete.
A ésa edad ya me había ido de casa, llevaba tres años viviendo con mi padre el psicópata, estuve a punto de suicidarme, un esquizofrénico deforme llevaba dos años asediándome, el trailero obsesionado había estado a punto de matar a mi primer novio, que resultó gay y del que seguía perdidamente enamorada y, para no alargarle, mi vida era un horroroso desastre que parecía no tener para cuando arreglarse (y faltaba aún un buen rato), así que ni modo, Dios me venció por cansancio y un día decidí que si no le hacía daño a nadie creyendo, al diablo (valga la contradicción), creería en Dios por necesidad, simplemente para tener la esperanza de que alguien, alguien con un sentido del humor muy negro, pero con naturaleza noble al fin y al cabo, me cuidaba y no iba a permitir que muriera a manos de ningún loco, ni de mí misma, lo cuál ya eran dos probabilidades fuertes, y en un impetu altamente religioso escribí esto, un poco hereje pero que resume de manera muy exacta la esencia de mis creencias.
CREDO
Creo en ti, mi Dios Imposible, porque ante lo que veo tú eres mi única esperanza de que el hombre sea más arte que animal. Creo en ti porque creo en los colores mágicos de los atardeceres de otoño en el campo, y porque veo las estrellas y descubro la inmensidad de las cosas que aparecen pequeñas ante mis ojos. Creo en ti porque aún tengo fe en la vida, que igual me ha dado dolores y alegrías sin tomar en cuenta mi propia condición, pero a cambio me entregó el coraje necesario para ser feliz en mi supervivencia cotidiana. Creo en ti porque necesito hacerlo, porque un día dejé de creer, pero al buscar respuestas todos los caminos me condujeron de nuevo hacia ti. Creo en ti porque soy libre de no hacerlo y sin embargo algo muy dentro me da valor para aceptar que confío en tu existencia. Creo en ti porque he renegado, blasfemado de ti y tú nunca me has dejado. Creo en ti porque jamás me has dado menos de lo merecido, y a cambio muchas veces me has entregado más de lo que esperaba recibir. Creo porque a cada nuevo golpe que me diste, me hiciste un poco más fuerte, porque me enseñaste a crecer. Creo en ti porque no sé hacer otra cosa, porque sin ti me sentiría vacía, perdida en un abismo sin caminos de salida, porque soy feliz creyendo y porque al pensar en ti mi racionalidad desaparece y ya sólo me queda ésta enorme fe de que en donde esté, tú siempre estarás dentro de mí.

La Extraña Historia del Bar de Trova

Historias extrañas a la orden, porque seguramente el mundo a mi alrededor estaba aburrido y faltaba algo anormal que recuperara el equilibrio e hiciera entretenidas e interesantes las historias a la hora de la sobremesa. Historias tan raras como siempre, así que seré objetiva y les contaré sin mucha esperanza de que me crean, como siempre.
Como podrán haber notado por la entrada anterior, no demasiado optimista, el amor para variar resultó un fracaso y un recuerdo de que hay cosas (los hombres, en mi caso) para las que de plano no nacimos, por más que nos gusten y nos tienten de vez en cuando.
El caso es que mi reacción fue digamos que la normal en las mujeres abandonadas, o al menos en las mujeres de mi tipo cuando nos abandonan: mi furia nació de lo más hondo de mi vientre, después vino el desconcierto y finalmente la depresión que tuvo su momento cúspide cuando salí corriendo con mis amigos a quejarme amargamente de la perra vida que me quitó a los ojitos verdes que, ni modo, hay que aceptarlo, me siguen trayendo de cabeza.
Los amigos entonces, fieles a su causa de sacarme del hoyo, y acostumbrados a que cada tantos años salgo con lo mismo, me llevaron a un bar a ver trova, decididos a distraerme y convencerme de que el mundo no se estaba acabando.
Y así terminé con una cerveza y mi amiga y su novio en la mesa de un bar cualquiera de Insurgentes, sintiéndome francamente sedada. Así hubiera seguido de no ser porque de pronto se sentó en la mesa de a lado el tipo más deprimido del mundo. En serio, definitivamente es raro que un chavo llegue y se siente solo en una mesa, pero cuando empieza a llorar desconsolado y uno lo observa desde la mesa de a lado pedir cuatro cervezas y un coctel sospechoso, pues empieza a apiadarse.
Para no hacer el cuento largo, mi amiga me convenció finalmente de ir e invitarlo a mi mesa para que dejara de sufrir. El caso es que me acerqué y le dije que lo veía sufrir con ganas, que yo también estaba sufriendo y que por qué no se iba a nuestra mesa para que dejáramos de sufrir los dos y se divirtiera un rato, porque evidentemente le hacía falta, pero anda tú que el tipo me preguntó que por qué sufría yo y total que ahí voy a contarle la triste historia de lo dejé porque no me quiere y así para qué.
En eso el trovador empieza a cantar La Canción de Amor de la trova, que yo creo que es la que todo fanático de Delgadillo que se precie de serlo le dedica a todos y cada uno de sus amores, Entre Pairos y Derivas (si no la han oído, búsquenla, en serio es la neta), y el tipo me abraza y se pone a llorar a moco tendido. Al principio me quedé un poco incómoda, porque estaba tratando de hacerme la macha pero la verdad es que el tipo y su llanto terminaron contagiándome y ahí nos tienen a los dos abrazados llorando como dos ridículos (estuvo genial). Para este punto ya tenía mi cerveza en su mano y lo sentía como un viejo amigo.
Total que Entre Pairos y Derivas terminó después de unos dos minutos y medio, un par de mocos y unos cuantos berridos compungidos, y ya más compuestos decidimos salir a fumar un cigarrito. Ahí descubrí que los dos fumamos marlboro, que los dos cortamos a nuestros recién estrenados ex y que la mujer que lo tenía en el hoyo estaba a dos bares de distancia (estábamos en Insurgentes, ya ven que no falta diversión nocturna en esa avenida). Yo ya le estaba contando por qué reingresé voluntariamente a las filas de la soltería, cuando de pronto una tipa rubia y malencarada se me plantó enfrente con cara de querer una explicación.
Como nada funciona mejor que el cinismo en esos casos, la saludé con un ¡hola! de gente de mundo y me hice a un lado, porque no había que ser Einstein para entender quién era, sobre todo cuando mi compañero de desgracia le tomó la cara e intentó besarla justo al lado mío. Todavía fumé un poco de mi cigarrito (¡me estaba sabiendo tan sabroso!) y me metí al bar para decirle a mi amiga que la próxima vez que me fuera a dar un consejo me recordara por favor mandarla al carajo, mientras me ganaba la risa y entendía que, al menos por ese rato, la vida estaba decidida a no dejarme llorar, total, era el día de mi santo y estaba “festejando”

miércoles 10 de diciembre de 2008

el amor es un invento del infierno


El amor es una bestia del infierno que inventó algún diablo con tal de lastimar a los seres humanos, el reemplazo perfecto de tridentes y llamas eternas, que tan caras han de salir a la hora del mantenimiento. El amor, el jodido amor es tan sólo una ilusión pasajera que nos hace creer que todo será mejor, que estamos menos solos, que nos da paliativos de esperanza y nos quita la resignación por el mundo de mierda en que nos tocó nacer y nos permite imaginar por un momento que la algarabía multicolor puede ser duradera.
Y entonces nosotros, débiles humanos que hemos crecido y vivido en este mundo sin colores, cubrimos de mariposas nuestras expectativas, y vamos por ahí difundiendo la ilusa idea de que la felicidad puede ser duradera, de que la estabilidad existe y de que la pesadilla en que estuvimos sumidos ha terminado. Los diablos en tanto se divierten a nuestra costa, se ríen de nosotros como nosotros lo hacemos de Charly Chaplin en los cinco minutos en que parece optimista, y se ríen de lo lindo de nuestra ingenuidad, alargando lo más que pueden los días, alentando el tiempo para que el día de mañana nos duelan más los recuerdos.
Y cuando por fin un día la sospecha de que todo seguirá bien se vuelve creencia, cuando concluimos que hemos alcanzado la felicidad y que esta vez sí se quedará a nuestro lado, entonces vienen los malditos demonios a deshacer en un tronar de dedos todas nuestras ilusiones y nos muestran el mundo patético al que estamos atados porque así es la vida, y todo lo que creímos tener se vuelve humo ante nuestros ojos mientras descubrimos que la realidad sigue siendo tan miserable como siempre, y nosotros seguimos tan solos como de costumbre.

domingo 30 de noviembre de 2008

los psicópatas están entre nosotros


Últimamente el tema que me ha tenido entretenida es el de los asesinos seriales, o más que los asesinos en serie, otro aún más espeluznante, el de los psicópatas. Verán, cuando tenía unos dieciséis años mi idea de psicópata era muy parecido a Hannibal, vamos, uno oye esa palabra y piensa automáticamente en su película de terror favorita, desde El Resplandor hasta Psicosis, seres parecidos a los humanos pero con un brillo macabro en los ojos, sonrisa de desquiciados, con un hacha en la mano amenazandote... sin embargo, ahora que me he informado sé que ése es sólo uno de los tantos errores que la gente suele cometer porque, aceptémoslo, vemos demasiadas películas, y además, es difícil comprender cómo un ser humano puede cometer crímenes tan horrorosos que a la mayoría de nosotros ni siquiera se nos hacen reales.

Lo primero es definir qué es un psicópata, supongo, y pues para decirlo llanamente, hasta donde he entendido, psicópata es el ser que no siente remordimientos, incapaz de querer a alguien y de ponerse en los zapatos del otro. Piénsenlo, recuerden por un minuto lo que ustedes tienen ganas de hacer cuando se enojan de verdad, ¿no es horrible? Sí, a todos nos pasan pensamientos escalofriantes por la cabeza de vez en cuando, sólo que la gran mayoría tiene un freno poderoso: en primer lugar sólo imaginar el dolor del otro suele horrorizarnos, y es ésto lo que nos dice que nos sentiríamos cucarachas si lo hiciéramos, por lo que al final sufriríamos, así que desistimos y preferimos calmarnos de otras maneras. Imaginen que no estuviera ese freno, piensen por un momento que de verdad no hubiera culpabilidad por nada. Lo que sucedería es que podrían hacer lo que quisieran sin consecuencias.

Y por alguna razón, además de todo, los psicópatas son seres extremadamente inteligentes, carismáticos, camaleones que se funden con la sociedad y se transforman en exactamente lo que los demás desean que sean. Digamos, si nadie sabe que son psicópatas y están en un mundo de ejecutivos serán los hombres más elegantes, más correctos y los que cuenten los mejores chistes. Si en cambio frecuentan mucho una iglesia serán los hombres más religiosos que pueda uno encontrar, los que hagan más caridad y se comporten más apropiadamente. La consecuencia: son ese tipo de sujetos que uno puede ver todos los días y decirse a sí mismo que quiere ser como él. Escalofriante, ¿no?

Y más escalofriante cuando llegamos a la parte de por qué se los estoy contando. Resulta que lo que generalmente sería un curso de morbosidad sobre Asesinos Seriales, para mí hizo las veces de un libro de autoayuda que bien podría titularse: "Sobreviviendo a tu padre el psicópata"... me explico: a diferencia de la mayoría de las personas, para mi leer sobre los psicópatas es, sin lugar a dudas, hablar sobre mi padre.

¿Recuerdan a mi padre, el que intentó volver loca a mi mamá para meterla al manicomnio? Pues sí, ya les decía yo que era un sujeto peligroso, sólo que ahora tengo el nombre apropiado para nombrarlo: Psicópata, y como todos los psicópatas, uno tiene que procurar, si es que aprecia su pellejo, mantenerse lo más lejos posible de ése sujeto.

Sin embargo no todo es tan malo, y en realidad es una buena noticia esto de que mi papá esté tan pirado como los malvados de los thrillers, verán, los psicópatas son adictos a esta cosa de hacer daño a otros, tanto que no pueden vivir sin la sensación de poder que les produce ver a otro¨s sufriendo por su culpa. De acuerdo, no parece buena noticia, pero lo es porque eso significa que si te escapas una vez de ellos te escapas para siempre. Es decir que si cuando se ponen feas huyes muy lejos a donde el psicópata ya no te pueda alcanzar, el sujeto simplemente te olvida y va a buscarse otra víctima...

Así que no volveré a tratar a mi padre. Como hace un tiempo que no lo hago de cualquier manera, y como no tenía ninguna intención de volver a hacerlo, pues digamos que eso no es noticia ni buena ni mala, porque ni a noticia llega, es simplemente una circunstancia que ya había asimilado. Por otra parte estoy a salvo de mi padre, éso si es noticia y muy tranquilizante. Puedo vivir tranquila, a mis veintidós ya me he librado de un psicópata, de un esquizofrénico sumamente violento y de un trailero obsesionado (que conste que no es la parte del trailero la que rechazo), si pasé ésas... ¿qué màs me puede pasar? Así que estoy feliz feliz feliz, ¿no es fabuloso?

martes 11 de noviembre de 2008

RECORDANDO UN MOMENTO FELIZ DE LA INFANCIA

Sala Nezahualcòyotl a reventar. Todos miran y yo, que muero de nervios y tengo una piedra donde normalmente està mi estòmago observo desde mi lugar de ejecutora a un tal Ronald Zollman, el alemàn con guantes blancos que estuvo seis meses jodiendo con la correcta pronunciación de la p, y ahora está disfrazado de Dios, de director de la orquesta, ni más ni menos. El Todo Poderoso tiene dos manos que en este mundo irreal se vuelven palomas blancas que vuela y me hipnotizan.
Yo estoy mucho más arriba, primera fila del coro, parada junto a mi mejor amiga, y no pasa mucho para que las palomas que vuelan a cuatro cuartos nos den la entrada que tanto hemos ensayado. El arte se sufre, y màs si vas a cantar en la Sala Nezahualcóyotl, pero ahora todo tiene sentido.
Me vuelvo campana, una más de las campanas que conforman lo que más aprecio del mundo, mis mejores amigos, la parte que hace que la vida valga la pena aunque sea un poquito.
Y de pronto, tan deprisa que es como un vértigo placentero, todo ha terminado. El Todo Poderoso nos hace la indicación de que ahora podemos respirar y dar las gracias con una caravana. Terminò y nos aplauden, no màs campanas, no más Segunda de Maller, hemos sido liberados y tenemos el mejor premio de todos (¡qué aplauso el de esa noche!). Tania, Nancy y yo, las inseparables de siempre, nos asomamos a la orilla del precipicio, olvidado por un momento el miedo a las alturas, y gritamos, gritamos de jùbilo, de libertad, gritamos que estamos juntas, que lo logramos y que somos amigas.

y aqui estamos de regreso en pleno otoño

hola de nuevo!! tiene un montón que no aparecía por aquí, ni por internet porque no se sabe muy bien qué extraños hilos de mi mente dejaron de tener ganas de meterse a internet... pero no se preocupen, en este mundo tirano del internet nadie se escapa, porque en este tiempo de ausencia me mandaron un montón de tareas que no hice, dos que tres invitaciones de fiestas a las que no fui y una de mis mejores amigas me informó que está embarazada y que se casa en muy poco tiempo (al menos de ella sí me enteré de la fecha de la boda antes, jo).
Y pues es que el amor se ha decidido a ocuparme todo lo que tengo de tiempo libre. Es incríble cómo se pasa de rápido el tiempo cuando se tienen un par de ojitos verdes en los que abstraerse, sobre todo si los ojitos verdes te dan de vez en cuando dolores de cabeza, o si son, como los que ahora me traen loca de remate, de ésos que (¡por suerte!) quieren estar conmigo todo el tiempo.
Pero no se preocupen, mis escasos e invisibles lectores, yo estaré aquí más seguido de lo que he venido apareciendo en los últimos tiempos, porque creanlo o no, los extraño, escuchas silentes, y sobre todo extraño contar las cosas de mi vida porque sí y sin orden alguno, así que por acá me tendrán aún mucho tiempo.

martes 30 de septiembre de 2008

el mundo iluminado y yo despierta!

hola hola, sé que hace mucho tiempo que no aparecía por aquí, pero de cualquier manera ya ven cómo soy que siempre regreso. Lo que pasa es que la vida llegó derepente y se puso a entretenerme con sus juegos primaverales (en plena temporada de lluvias) por lo que anduve en las nubes y bastante distraída en unos ojillos verdes que me traen de cabeza.
¡Qué maravilla es este rollito de estar nuevamente enamorada!, verán, sucedió más o menos así: un día me puse a hacer limpieza de armario y me deshice en un año de la gente que había venido molestando toda la vida, de la que hacía daño, de la que no veía por mí. La tarea fue ardua y un tanto dolorosa, en el camino una buena amiga se fue por la coladera sin querer, porque ella no debía ser parte del éxodo... en fin, me estoy distrayendo.
El caso es que mi limpieza culminó justo con el sujeto ese del que les platicaba en entradas anteriores, cuando por fin logré mandarlo muy muy lejos de mi vida, y aunque como podrán leer me dolió mucho al principio, lo cierto es que me quité el más pesado de mis fardos, porque los amores infructuosos suelen lastimar mucho, sobre todo si se trata de diez años de amistad un tanto apache.
Así que un día desperté y me dí cuenta de que había terminado el apocalipsis. El ciclo se había cerrado y ahora sí me sentía bastante bien, con toda la gente que me importaba alrededor, y sin los pesos de aquélla gente que me lastimó durante tanto tiempo. Ese día algo me dijo que mi corazón, que no sabe estar vacío, pronto encontraría a alguien que lo ocupara, esta vez un hombre bueno y honesto que de verdad me hiciera feliz... no me equivoqué.
Resulta que el amor estaba escondido en cierto gran amigo que estuvo todos estos años junto a mí. La historia es simple: un día éramos los mejores amigos y al día siguiente éramos una feliz pareja. En eso estamos ahorita, un tanto crudos de felicidad, intentando poner los pies en la tierra y resolver los problemas que aún tenemos para que nuestra historia resulte todo lo buena que sospechamos puede ser. La sobredosis de dopamina fue maravillosa, y ahora sospecho que somos adictos a los besos en común, pero algo tenemos que hacer con la cordura que nos dan los años, aunque al parecer ambos tenemos claro que junt0s queremos estar por mucho, mucho tiempo.
Ya ven como cambia la vida, antes sufría y lloraba como una Magdalena y ahora soy tan feliz que hasta me da un poco de pena reconocerlo, encontré un hombre a mi medida, hombre maravilloso que sólo nececita un beso para hacerme olvidar el resto del mundo. Tiene nombre y apellidos, pero son aún un tanto secretos, sólo un poquito, porque aún no es oficial que nos queremos pero ni él ni yo hemos resistido la tentación de ir contándoselo al mundo de a poquitos, como quien no quiere la cosa.

miércoles 3 de septiembre de 2008

Pues qué les cuento que el sujeto que se suponía no volvería a mencionar y yo mantuvimos una interesante conversación el día de ayer. ¿La conclusión? pues que la amistad es también, de manera innegable amor, amor de a deveras, y como en el amor carnal, el amor fraternal a veces puede ser tan pero tan intenso que resulta francamente demasiado para dos críos como los que fuimos él y yo hasta hace no mucho tiempo. Es decir que tuvimos hasta ahora una amistad inmadura, un tanto torpe (está bien, bastante estúpida) y ahora... ahora no sabemos lo que sucederá, porque ¿quién puede decirlo? Pero lean un poco más atrás, vean el RÉQUIEM POR UNA AMISTAD y comprenderán que la nuestra es una de ésas amistades que al parecer es buena resucitando, porque ya van varias veces que la damos por muerta, y así cumplimos diez largos años de crecer juntos, quién sabe, a lo mejor ésta vez también la libramos y un día, dentro de muchos años, nos reímos de esto mientras tomamos café y hablamos de cosas cotidianas.
Y bueno, hoy es uno de ésos días que a todos nos llegan en que siento que las cosas irán mejor, que más temprano que tarde el amor reencarnará en los ojos de algún desconocido y yo me enamorarí de nuevo. Por éso elegí esta cosita que escribí hace más de dos años, un día cualquiera en que simplemente tenía ganas de tener una cita.
PUEDO….
Puedo sentarme contigo toda una tarde y contarte las mil y una veces que sobreviví aún sin saber cómo, y sobre todos los lugares que he conocido, lo que aprendí en tanto camino recorrido.
Puedo ofrecerte un café cargado de sonrisas, de bromas y buenas impresiones, puedo escucharte y sorprenderme de todo lo que a tu vez te ha tocado vivir, aprender sobre tu mundo, volverlo de alguna manera parte del mío.
Después puedo caminar a tu lado con el atardecer de testigo, y resaltar las cosas bellas que sólo muestra la luz dorada de las seis de la tarde. Puedo enseñarte el lugar donde venden los mejores helados, y al final de todo construir junto a ti un beso multicolor que nunca olvides y nos una de nuevo.

domingo 31 de agosto de 2008

final absurdo

En ocasiones simplemente deseo sentarme y gritarle al mundo que es estúpido lo que sucede, o preguntarle a alguien qué es lo que está tan mal en mi vida. A veces lo único que me ocurre es que me niego a aceptar que aún extraño al individuo que me esfuerzo por no volver a mencionar. Últimamente duelen el aire y el silencio, aunque un poco menos que hace algunos años, cuando escribí esto con el corazón mucho más que roto, un tanto deshecho, y durante algunos años creí que lo había hecho para todos los hombres que habían pasado por mi vida, aunque en realidad, ahora lo entiendo, cada palabra siempre fue para él. Ni modo, alguna vez tendría que aceptarlo.
Final Absurdo
¿Sabes qué es lo peor de todo éste absurdo? Que ni siquiera puedo reclamarte nada, porque en realidad tú y yo, nuestra historia, ha sido algo inexistente, y creamos a base de buenos momentos un universo paralelo, en donde podíamos soñar que nos pertenecíamos, aunque fuera tan sólo por un instante. Ahora ése paraíso se ha acabado (lo hemos terminado), y cuando volvemos a la realidad de todos los días, me doy cuenta de que no estoy en posición de recriminarte nada, porque nunca tuve derecho a pedir de ti más de lo que tú estabas dispuesto a darme.
En este final absurdo no hay ganadores, porque ambos salimos perdiendo. Perdemos nuestras ilusiones, nuestro cariño, nuestro cachito del cielo, y no me acabo de resignar cuando me doy cuenta de que lo más importante es que también he perdido algo de mí, un pedacito de esencia que se quiso quedar contigo, y que ahora te pertenece.
Sé que es tarde para decirlo, pero lo siento, aunque es evidente que en este momento mi arrepentimiento sale sobrando. Lamento haber comprendido tan tarde que al final de todos mis miedos, la única cosa cierta es que te quiero, pero entiendo que mi cariño no fue suficiente como para que dejaras esa loca carrera tuya que no te deja detener ni por un momento, y te quedaras junto a mí en ésta, mi pequeña guarida.
Hay historias en las que las palabras salen sobrando, y hoy descubrí que la nuestra es una de ellas, ¡Qué rara es ésta sensación de tener que confesarte tanto y no hallar la manera de hacerlo! Quizá sea porque al final es innecesario. Todas las canciones que ahora son tuyas, ya no es necesario que tú las escuches, mientras yo sepa que existen... tal vez en el futuro, cuando me escuches tararearlas de vez en vez adivines que pienso en ti al recordarlas. Al final de todo, mis pensamientos son lo único que me ha quedado de ti.
Entre tú y yo sobran las despedidas, después de todo ya sé que se ha terminado y tú lo entiendes también. Lo malo de terminar una historia verdadera es que las despedidas se convierten en un gastado y repetitivo rito en el que todos saben lo que se va a decir, el tono que se usará, todo. Todos dicen cosas que no creen y proponen cosas que saben que no son capaces de cumplir. En cambio, nosotros no recurriremos a ese viejo y lacrimoso camino, porque sencillamente nos miraremos una última vez a los ojos, y tal vez te pregunte si vas a ir con ella, con la otra, con la que me quitó mi lugar en tu vida... aunque lo más probable es que tampoco la mencione y simplemente hablemos de algo así como el clima, y ambos sabremos que esta historia inexistente está llegando a su fin porque el adiós sonará definitivo, como un hasta nunca, y cuando te des la vuelta yo te miraré alejarte sin voltear hacia atrás, hacia mí, y no haré nada por detenerte (aunque muera por hacerlo), sólo me recargaré en cualquier parte, y mientras te mire en silencio, pensaré que ya va siendo hora de que también yo me de la media vuelta y me marche a seguir con mi vida.
Tal vez en otro punto de nuestras vidas volvamos a encontrarnos, o puede ser que dentro de un par de días decidamos de mutuo acuerdo que es una verdadera estupidez eso de dejarnos y nos busquemos, y nos encontremos tan felices como siempre, y entonces tampoco diremos nada, sólo hablaremos una vez más del clima (pero esta vez con una sonrisa), mientras hacemos planes para ir a tal o cual parte. Ya lo ves, así soy yo y así son mis despedidas, jamás digo un adiós definitivo, y tras de nosotros (como ha sucedido con el resto de los que han pasado por aquí) quedará por siempre una puerta abierta, por si acaso se nos ocurre volver... aunque ya sé que no lo haremos.
Si en algún momento de mi vida hubieras sido algo real, y te hubiera podido presentar como algo más que un amigo, también evitaría una despedida. Simplemente llegaría un día y adivinaría en tus ojos (como pasa siempre) que estás a punto de avisarme que todo se fue a la mierda entre nosotros, y entonces te diría: No, no lo digas, ya sé qué es lo que sucede, y tal vez te preguntaría, sólo para cerciorarme: ¿estás seguro?, y después te desearía suerte, y tampoco entonces me sentiría con derecho para reclamarte nada. Tú y muchos otros me enseñaron que cuando el amor se acaba no hay mucho más que hacer.
Ahora, cuando evitamos las palabras que confirmarían lo que somos (lo que realmente fuimos), me pregunto cuál será nuestro futuro y veo en tus ojos, en tu semblante, que estás pensando lo mismo. Supongo que ocurrirá como siempre, nos alejaremos un par de momentos tristes y luego nos encontraremos en éste mismo lugar y seremos simplemente amigos. Tú habrás encontrado a alguien más, y seguramente yo también, pero no te lo diré. O a lo mejor tú retomarás tu camino y yo iré por ahí inventándome senderos nuevos, y nunca más volveremos a encontrarnos, pero un día, dentro de algunos años, tú te toparás con alguien que use mi perfume y yo hallaré por casualidad tu foto entre el montón de recuerdos abandonados, y entonces sonreiremos y nos daremos el lujo de mirar por la ventana y recordar las cosas lindas que pasamos juntos, cuando no éramos nada que se pueda describir con palabras, y sin embargo, éramos todo lo que habíamos soñado.
A partir de este momento, tú y yo no somos nada, y es irónico pensar que antes tampoco lo éramos, pero nos hacíamos ilusiones. Se acabó algo inexistente y ésta es nuestra realidad a partir de ahora. Me quedo pensando mientras escribo y recuerdo de golpe este mismo momento, pero con muchos otros nombres, y caigo en la cuenta de que al final de todo, de tus detalles, de los momentos, de los lugares, tú no alcanzaste a ser más que otro de tantos, y mi sonrisa se vuelve amarga, porque he descubierto al fin que toda esta tristeza simplemente se traduce en un lástima que no fue más que el resto.
Y ya sé que las despedidas no encajan con nuestros castillos de arena, pero de todos modos, y sólo por no quedarme con las ganas de hacerlo, te diré este último y doloroso...
Adiós

jueves 28 de agosto de 2008

y que la riego!

Es horrible esta sensación de que se echó a perder algo porque sí, por estupidez y ya. Es horrible porque nos recuerda lo lejos que estamos de la perfecciòn, porque siempre es agradable recordar los momentos en que somos buenas personas, en que prcuramos ayudar y hacer el bien. Uno se regodea en ésos momentos que contribuyen a nuestra santificación, hasta que aparecen estos pequeños frijoles en nuestro arroz, estos incomodísimos detalles que demuestran que eres tan humano como el resto.
Y bien, lo admito, me equivoqué y me cacharon. Por tres minutos (quizá menos tiempo) no fuí ni buena persona, ni leal ni prudente, sino una muy rencorosa y vengativa mujercita hablando desde sus celos y furia creciente. Como adivinarán, soy tan pero tan humana que lo que más me duele es que me cacharon y ahora hay alguien más en este mundo que no puede ni verme. ¿Qué se dice en estos casos? Soy perfectible y me duele profundamente haberme equivocado, me siento como niña chiquita cuando la regañan por robarse un dulce, y ni siquiera me han dado la oportunidad (lo admito, porque no me la merezco) de pedir disculpas como es debido.

lunes 25 de agosto de 2008

La Legendaria Historia del Pollito

¿Saben? cuando yo era niña la vida no era ni siquiera parecida al idilio que todo el mundo cree que significa vivir la niñez. Es más, para mí la infancia es ese período que gracias a Dios terminó un día y no va a regresar (por favor,diosito, que no me de ni Alz Heimer o como-se-escriba ni locura senil), porque ser hija de un loco y crecer con dos hermanos mucho mayores, hijos de mi padre el-que-parece-cuerdo y de su madre la ninfómana, alcohólica y esquizofrénica pues no es nada sencillo.

Por todo lo anterior, y tambièn por que papá se acababa de ir de casa y por alguna razón más que seguramente no alcanzo a adivinar, lo cierto es que yo era una niña bastante rara e inadaptada. Es más, aunque suene exagerado, estoy segura de que a eso de los siete años estuve a un pelo de rana calva de volverme loca tururù de las de a deveras. Era mitómana, y no se crean que eran sólo fantasías de niña, no, lo mío era cosa seria.

Aún hoy recuerdo el infierno que representaba para mí el decir mentiras sin poder controlarlo, el sostener luego esas mentiras meses y meses. Mi maldita cabeza creaba historias inverosímiles y les daba forma hasta que todos las creían a pie puntillas, y se iban por el mundo a contar "lo que le acababa de pasar a la niña", y es que si me permiten decirlo, por aquellos años y hasta mucho tiempo después yo fui una excelente mentirosa.


La más gruesa de mis mentiras, la que duró más tiempo y la más creída fue La Legendaria Historia del Pollito. No sé por qué se me ocurrió decir que un pollito se había caído del árbol y la maestra me había nombrado comisionada para cuidarlo. El pollito comió y tomó agua, durmió y creció sólo en mi mente y en las ingenuas cabezas de todo aquél que estuviera a mi alrededor. Hay quien todavía ahora me cuenta que cuando era niña yo cuidé un pollito que... yo finjo recordarlo, y es que a tantos años ¿para qué romperles la ilusión?


El pollito vivió seis angustiantes meses. Era horrible tener que recordar todos los detalles que había relatado,hasta el más insignificante para no contradecirme, hasta que un día, presa de un ataque de angustia como nunca he vuelto a sufrir, le confesé a mamá, a làgrima suelta, de la mentirota que había echado.


Mamá me miró primero incrédula y luego muy seria: ya se había convencido de que efectivamente, esa miniatura de siete años le había visto la cara durante seis meses, y no sólo a ella, sino a toda la familia. No sé qué es lo que yo hubiera hecho en su lugar, lo que sí sé es que su reacción me salvó para siempre de la mitomanía y me puso en el camino en el que aún estoy, y es que para perdonarme, me dijo, tenía que escribir todo lo que había dicho.
Nunca terminé la historia del pollito porque eran demasiadas mentiras para recordarlas todas, pero puedo decir que fue mi primer cuento largo. Me sentaba todos los días en la vieja máquina de escribir que teníamos (y que a mis años se veía enorme) a escribir lentamente las falsedades que había contado. Tiempo después mamá me levantó el castigo,pero mi destino estaba marcado, porque aprendí a decir mentiras sin tener crisis de culpa después, y las historias en mi cabeza por fin encontraron un hogar apropiado: el papel. Y aquí sigo, década y media después, viviendo de las historias que de otra manera serían mentiras. Es curiosa, pienso, la historia de cómo me hice escritora.

La Soledad y yo


y bueno, la soledad y yo tuvimos una larga relación que por suerte terminó el día menos pensado, pero lo cierto es que al ser mi compañera más fiel también fue por algunos años tema recurrente de mi poesía o como quieran llamar a lo que escribo. Era una amistad curiosa,saben? de esas que se hacen por cansancio, porque un día uno se rinde y decide mejor querer a ése que tanto nos irrita. Como les digo, un día entendí que la soledad es cosa de actitud, no de compañía, y a modo de feliz epìlogo para este texto, diré que no nos peleamos, pero ella se fue a vivir a su propia casa y ahora vivo muy feliz. Como sea, aquì les va:


La soledad y yo

La soledad y yo somos viejas conocidas. Desde que nos vimos por primera vez ella se aferró a mí y a mi vida, se infiltró donde pudo, me ofreció su gélido refugio.
Ella me necesita, o eso es lo que creo yo. Si no, ¿entonces por qué no se aleja de mí, o aunque a veces lo haga, al final siempre vuelve?
A veces es mi amiga y a veces mi tirana, pero siempre es mi sombra. Se encarga del silencio en casa cuando vuelvo cada noche, y de las luces apagadas porque no hay nadie que las encienda si yo no estoy ahí. Es quien se burla de mí cuando le hablo al aire, o da piruetas, feliz, porque me siento enferma y nadie está ahí para enterarse de ello. Ella come conmigo, cena, desayuna y hace lo demás. Encuentra divertidos mis esfuerzos por olvidarla, y cuando se aburre me dice “es inútil, tonta, yo sigo aquí”.
Hace no mucho creí que por fin había logrado burlarla. Me supe feliz y en compañía. Ella, herida, se fue de vacaciones sin avisar y por un instante creí que su fuga era definitiva. Y entonces sucedió (no tiene dos meses de esto): el día menos pensado tocó a mi puerta, entró sin pedir permiso, muy feliz y bronceada, cargada de maletas y dijo:

- ¿Qué crees? Te perdoné, ¿en dónde está mi habitación?

Hay ocasiones en que odio ser educada, porque si no fuera por los rígidos modales que me inculcaron, la habría corrido en el momento, pero no, no pude hacerlo, y ahora es demasiado tarde, ella ya se instaló en casa y, por lo que veo, no tiene planeado irse en mucho, mucho tiempo

sábado 23 de agosto de 2008

Réquiem pa'l que había resucitado!

Y bueno, por acá andamos otra vez. Esta es la primera vez que voy a publicar algo de lo que escribo, para que me vayan conociendo. Esto que van a leer se llama Requiem por una Amistad y va muy a cuento porque se la escribí hace precisamente seis años al muchacho ése que tanto les he comentado y que acabo ni más ni menos que mandar al diablo, pa que vean que la historia de nuestros enojos es larga y entiendan por qué cuando le cuento a los viejos amigos lo que ha sucedido todos ponen los ojos en blanco y piensan que también esta vez volveré a caer en sus sucias trampas, aunque se equivocan.

Réquiem Por Una Amistad
Algunas veces me pregunto cómo es que después de haber habido tanto, hoy no quede nada entre nosotros. No sólo porque no nos hablemos o porque evite pronunciar tu nombre, sino porque tu mirada ya no me dice ningún secreto, ni me interesa lo que piensas cuando (quizá contra tu voluntad) me recuerdas.
Quizá nos lastimamos tanto y tanto que perdimos todo el interés por nuestra fallecida amistad. Con la última pelea le dimos un tiro de gracia más bien piadoso a la escuálida y agonizante sombra de lo que fuimos. Nuestra amistad murió de anemia, porque no supimos alimentarla lo suficiente, y se empezó a debilitar y no hicimos nada cuando la vimos pedir ayuda; en cambio le dimos la espalda y la vimos morir sin darle socorro. Todo se hubiera solucionado con una llama telefónica, con una charla acompañada de café o simplemente con un “lo siento”, pero nos venció el orgullo, nos tapamos los ojos ante lo evidente y dejamos que las heridas crecieran tanto que hoy ya no tienen solución.
La agonía de nuestra amistad fue demasiado lenta. La pobre duró casi dos años resistiéndose a nuestros errores, a nuestras maledicencias, a nuestras emboscadas y a nuestras traiciones. La apuñalamos, la maldijimos, la ultrajamos, la escupimos, la matamos de hambre de cariño, y sin embargo ahí estaba ella, resistiéndose aún a nuestros deseos... ¡hubo un tiempo en que era tan fuerte! Creíamos que era invencible, y tal vez ella misma lo creyó, pero ahora sabemos que no era así. Incluso resucitó varias veces, sacó fuerza de flaqueza, se resistió, discutió, luchó por su vida, pero todo fue inútil en su guerra contra este par de necios que somos tú y yo. La vencimos, pero no es feliz nuestra victoria, sino humillante.
Destruimos un bello sentimiento y lo suplantamos por otros agrios. Rencor, odio, indiferencia, humillación, soberbia, orgullo, todas ellas nubes negras que ensombrecieron nuestro prado, que en un tiempo fue verde y soleado y hoy no es más que un desierto lleno de cadáveres, entre ellos lo que éramos nosotros mismos cuando nos conocimos.

viernes 22 de agosto de 2008

se cayó el candado de las puertas de mi boca

Y bueno, acabo de escribir mi última entrada pero es que mi felicitación merecía una entrada aparte, porque es cosa de no creerse. En cuanto a mí, esta semana pasará a la historia como la semana de reconstrucción. Hay ocasiones en que una pérdida nos destroza, y hay otras en las que arregla nuestra vida. En mi caso, estoy viviendo la segunda opción, porque decirle por fin lo que sentía al gran amor de los últimos seis años de mi vida ha resultado ser liberador, para decir lo menos.
Yo solía ser de ese tipo de confundidos seres humanos que siempre andan callando lo que sienten. Durante seis años callé que amaba, a veces en el fondo de mi subconsciente, a veces en la más flagrante descaradez a ese sujeto que una vez fue lo mejor que me pudo haber sucedido. Sí, yo callaba eso como todo lo demás, y de pronto me harté y dejé de callar. No saben lo liberador que resulta decir ¡sí me puse celosa y qué, sí te amé y qué! Claro, después de éso me largué, pero por algo se empieza.
Resultó tan benéfico decir lo que pienso a los seres que amó o amé en algún momento que, después de pasado el primer encontronazo que como ya conté en la entrada anterior me tuvo un par de días en cama, me levanté con los ánimos levantados, con las puertas de mi boca de par en par y me puse a decirle a los hombres de mi vida lo que sentía. ¿Resultados? Pues aún no estoy segura del todo, pero pude platicar como vieja amiga con un amorcillo inconfesable, y poner las primeras piedras de una amistad con la historia más feliz de mi pasado, por lo que basada en las estadísticas, ahora sólo estoy esperando aquí, un tanto impaciente, a ver si el tercero de los grandes hombres de mi vida decide hacer caso a mi mail y hace el borrón y cuenta nueva que le sugerí, para ver si podemos ser amigos, o al menos saludarnos de nuevo si nos cruzamos en un pasillo, porque le dejé de hablar hace dos años.
Y todo lo anterior en un sólo día, ¡qué tal! Andaba desatada, y pues ahora sí, como no tengo nadie más a quien hacerle confesiones me siento feliz y tranquila, como todo aquél a quien le quitaron las cadenas y ya empieza a entender, después de un rato de shock, que es libre y puede ir a donde quiera.

Días soleados que contagian (a mi querida Señora Cabezona)

Semana de alegrìas compartidas ha sido ésta. A raíz de mi última entrada y de mi Despedida con mayùsculas, mis ganas de callarme y no decir más derivaron en una gripa que simplemente me cerró la boca (cuidado con lo que deseas, el cuerpo siempre se encarga de cumplírtelo), pero por supuesto la alegría de la gente que quiero terminó por levantarme de la cama donde estaba atrincherada y recordarme que la vida sigue, que crecer duele y que a veces uno tiene que simplemente tomar el toro por los cuernos y mandar muy lejos de ti a esos que te han estado manteniendo en el suelo.
Les platico brevemente porque estoy dispuesta a hacer una novela de ésto y no puedo dar la premisa así de simple je. Había una vez una mujer que llegó a nuestra familia para quedarse. Una mujer guapa, inteligente y que sufrió como loca. Madre soltera, siempre sufriendo por el hecho y porque sus seres más cercanos no se cansaban de repetirle lo desgraciada que era la vida de las "perdidas" que se atreven a ahorrarle a sus hijos la desdicha de tener padres como el que a mí me tocó (dudas consultar este blog).
Esta mujer sufrió, lloró y se desgarró a nuestro lado, unas veces por nuestras tragedias y otras por las suyas. Hace mucho mi mamá y ella se hicieron la promesa de cada año nuevo simplemente desear que todo fuera "un poquito mejor". Pareció al principio que Dios andaba distraído, porque hace no mucho la cosa estaba que ardía, sobre todo cuando su hija, de 17 años, se fue a enamorar por internet de un español de 30 años que al poco de ser ella mayor de edad se la llevó del otro lado del charco.
Hay dolores ajenos que nos duelen a nosotros también, y así ocurrió con mi madre y conmigo, que sufrimos intensamente el dolor de nuestra amiga. Y es que de verdad nunca se verá a alguien más desolado que a una madre cuando la hija se le casa, se va a España y pone distancia no sólo física, sino de todo tipo, porque su hija se fue enojadísima.
¿Y dónde queda la alegría? Se preguntarán ustedes. La alegría está precisamente un minuto después de que nos convencimos de que hay vidas en las que si no llueve, graniza, porque en su desolación esta mujer con sus cinco décadas decidió entrar de lleno al extraño y novísimo mundo del chat. Y anda tú que conoce a un Hombre con mayúsculas, un Hombre bueno, simpático y además muy guapo, un caballero, como quien dice, que irónicamente estaba cerca y lejos. Lejos de ella, y cerca de su hija, porque también es español y vive en la misma ciudad.
La historia, como les digo, es resumida, porque ya la contaré con detalle ahora que me dieron permiso, pero para no hacer el cuento largo, hace dos días fue su boda, que de entre todas las bodas ha sido la más sencilla y la más feliz también. Nunca nuestra amiga fue tan bella, ni tan risueña, ni tan niña, porque el español que ya se ganó nuestro cariño de tanto que la adora es simplemente el hombre de su vida, de lo que les queda por recorrer. Hay bodas en las que uno adivina que dos vidas están a punto de arruinarse y hay otras, otras como ésta de la que felizmente fui testigo, en las que sabes que la persona que tanto quieres al final obtuvo la felicidad que la vida le venía debiendo, y como es una deuda grande y larga, los intereses se acumularon y yo espero desde el fondo que su bono les dure para el último de sus días.
Nuestra amiga se va a España, y de alguna manera la perderemos pronto, pero su felicidad es como una gran recarga de energía, de esperanza y de otra cosa que no sé describir pero me llena los ojos de gotitas cursis de esas que yo no entendía por qué siempre brotan en las bodas de la gente que uno ama. Enhorabuena, no todos los días se tienen tan buenas noticias.

domingo 17 de agosto de 2008

bye bye amigo de la infancia

regreso como diez minutos después de mi última intervención. Es sólo que no pude soportarlo más, acabo de perder a alguien que sigue por ahí, tan vivo como yo, y no sé si extrañándome o no, lo único que sé es que hay finales sin nombre, finales definitivos, tristísimos en sí, no sé si él lea esto, lo que sé es que leyó la carta que ayer envié, y que me duele no quererlo como antes, que me duele mi decepción y los diez largos años que fue parte de mi vida... ¡quien tuviera siempre dieciséis años para no olvidarlo nunca! Pero el tiempo pasa, la gente cambia y yo también, a un ritmo inesperado, acelerado la mayor parte de las veces. Nos perdimos, es cierto, y yo que tengo voz de bruja puedo decir que no creo que sea revocable esta despedida. Si él se quedó solo de mí, como le dije, lo cierto es que también yo quedo un poco vacía, vacía de su voz, la que alguna vez amé, vacía de memorias a las que aún no sé muy bien qué sentido debo darles. Sí, las despedidas siempre duelen, aunque sea yo la que se marche, aunque sea de mi lado el reproche, a veces te recordaré y a veces hasta dolerás, mi viejo amigo de antes, valiente manera la nuestra de celebrar nuestros diez años de amistad, poniendo punto final a una historia sin moraleja, aprendiendo (como nunca logré hacerlo en el pasado) a olvidarte. Pero no me hagan caso, a él le prometí un time's off que espero cumplir cabalmente. Coco a mí si vuelvo a mencionarlo, se trata simplemente de seguir adelante.

yo sólo no me callo (un poquito de revolución a un blog sin mucha fe política )

Hace no mucho un amigo que quiero más allá de lo conmensurable me acusaba simple y llanamente de ser Moderada, con mayúsculas porque según me explicó, eso es un gran defecto. Claro, él es radical y opina que yo hago poco por la Revolución, también con mayúsculas pa que quede claro que tratamos algo importante. Puede que tenga razón.
Y es que de pronto algo que oí sobre el franquismo me llamó la atención, decía más o menos que si uno no se metía en política por aquél entonces, se vivía de lo más tranquilo, y bueno, ¿no es un poco así ahora, en este México del año 2008? Somos ni más ni menos el país de Iberoamérica con el mayor número de muertos entre los reporteros, y la verdad aquí escribir una crítica aún puede ocasionarte, cuando menos y si ya te conoce el mundo, tu despido, como con Carmen Aristegui, y cuando más una horrorosa muerte que se impute a algún cualquiera, o que no se impute a nadie por la sencilla razón de que nadie encuentre tu cadáver. Es horroroso, hay que darle la razón a mi amigo el revolucionario.
Ahora que por otro lado vengo de dos familias sobrevivientes de los sesentas, de nuevo mi padre, que creció como líder indiscutible de un extrañamente revolucionario sector religioso, y a pesar de todo fue funcionario de gobierno al tiempo que discutía la guerrilla y sacaba presos del Campo Militar Marte, y de mi madre, que no se metió ni para mal ni para bien, pero ha hecho cambios a su modo, en las cosas pequeñas. Sobrevivieron, jamás los torturaron y cambiaron al mundo, aún en una época como ésa.
¿Yo qué puedo decir? Creo en los cambios y en mi derecho a pensar. Si un día escribir lo que siento se vuelve ilegal, si un día me quieren matar por expresarme, que lo hagan, entonces quizá alguien diga que soy revolucionaria y radical. Yo simplemente soy lo que soy, y si me tocó una época en la que uno puede vivir a pesar de tener firme la convicción de que el gobierno apesta, de que el Peje ganó las elecciones y de que Calderón es un maldito neoliberal, pues tengo suerte, la verdad. Tampoco me callaría si decirlo implicara pena de muerte, y ni aunque halla revolución pienso sacar mi credencial de representante del gobierno legítimo de México de la cartera, hay cosas que se defienden.
El que mate, se llame Pancho Villa o Pinochet, es un asesino, y el que yo misma admire a Pancho Villa y al Che Guevara no implica que yo vaya a estar jamás de acuerdo con ésa parte de sus vidas. Otra cosa son sus ideales, pero me niego a pensar que una vida valga más que otra, que haya una buena razón para borrar a alguien de éste mundo. Francamente, asesinatos con ideales me parecen simple racionalismo de la peor parte de nuestra naturaleza. Y estoy convencida de que las revoluciones casi siempre conllevan asesinatos, por eso no soy ni seré revolucionaria.
Y en cuanto a cambiar el mundo, quiero pensar, deposito mi fe en ello, que hay caminos menos salvajes. El mundo está mal, y hay muchas cosas por cambiar, pero yo creo en los cambios pequeños, en el arduo trabajo desde el anonimato. Trae menos gloria que ser guerrillero, pero también logra cosas importantes. Cuando estuve en la ciencia quería ser divulgadora porque faltan científicos, hoy que soy escritora también quiero ser difusora de la cultura porque, como me dijo alguien un día, la cultura despierta, y hace entender a la gente sobre sus sentimientos, y si la gente entiende que, más allá de su pasmo, el mundo puede girar hacia otro lado, la revolución pacífica puede darse por comenzada.
Más que a aquéllos caudillos que en su afán de cambiar el mundo mataron gente inocente, me parece que habría que ponerle monumentos enormes a gente como el recién fallecido Alejandro Aura, que jamás se calló por miedo, y por tanto fue revolucionario en los sesentas, pero luego, cuando expresarse no era delito, se limitó a cambiar el mundo a su manera y según sus medios. Acercó la cultura a nuestra ciudad, nos presentó mundos nuevos, y descubrió escenarios insólitos, como el Zócalo. Sin él no hubiera podido cantar Daniel Vigletti "A desalambrar" (que dice, entre otras cosas, que la tierra es del que la trabaja, no del que gana más"), sin él muchos poetas serian aún hoy anónimos, y muchos españoles seguirían creyendo que nuestra mexicaneidad se basa simplemente en los mariachis y el tequila, que todos vestimos de charro y hablamos como cantinflas.
Así que eso es lo que yo quiero ser, justamente. Cambiar el mundo tanto como se deje, dedicar mi vida entera a ello, ayudar a quien pueda, y no callarme jamás. Habrá tiempos en los que éso sea "moderado" y otras en que me consideren revolucionaria, yo sólo soy escritora y me gusta decir lo que pienso.

miércoles 13 de agosto de 2008

presentación

Uno de mis escritores favoritos se llama Tom Sharpe, un inglés que tiene esa capacidad tan de su patria de hacerte reír a carcajadas de tu propia imbecilidad más que la de los personajes que lentamente vas conociendo en sus novelas. El caso es que ése señor escribió una trilogía que podríamos llamar Wilt, en la que la premisa es simple: la gente no está dispuesta a creer la verdad, pero cuéntale una mentira y verás como se emociona.
Creo firmemente en ello, o al menos yo tengo una extraña debilidad por las mentiras, y es por éso que la mayoría de las cosas que me han pasado prefiero omitirlas, porque sinceramente yo no las creería, así que ¿por qué esperar que lo hagan ustedes? pero no importa, porque al menos tengo fe en que serán anécdotas divertidas, que de algo servirán, espero, al menos para que rían un rato o se acuerden de su quizá también extraña vida, así que ¡bienvenidos! están en su blog, y a empezar con los relatos.
Mi familia es un asunto complicado. Verán, por alguna muy extraña razón, mi padre y mi madre tienen ciertas semejanzas en su pasado que, estoy segura, son las verdaderas causantes del desastre que fue su matrimonio y del desastre que soy yo.
Ambos tienen 3 hermanos, y en la posición de salida ambos ocuparon el tercer lugar de sus respectivas familias. A juzgar por los resultados ser el tercer hijo de cuatro puede ser catastrófico: no eres el grande, ni el chico, y por otra extraña coincidencia los hijos más consentidos de las dos familias eran los segundos, por lo que sólo quedaba un rezagado, el pequeño ése insignificante al que nadie volteaba a ver: ésos eran mi papá y mi mamá.
¿Saben qué es lo que sucede cuando eres el hijo-que-nadie-pela? Te vuelves inseguro, siempre tratando de llamar la atención, de hacer que alguien se acuerde que saliste exactamente por la misma vagina que los otros tres hijos. Como hay cosas que no se logran, te llenas de rencor sociópata y cuando creces tu vida es un desastre. Bueno, si hay aquí alguien en el caso y no es un sociópata, lo felicito, yo sólo hablo de mis padres.
Y en vista de que es un ausente sin derecho a réplica, hablemos de papá. Es decir, para aquèllos que lo conocen, vamos a conocerlo de veras, cosa que casi nadie hace, porque si tú lo ves en la calle lo único que puedes pensar es que es un señor elegante con cara de buena persona. Pues el señor elegante y con cara de buena persona es, simple y llanamente, un enfermo mental, y no es insulto, es mera descripción.
Mi padre no siente culpa, así de simple. Un día fui a una exposición muy buena de asesinos seriales y me encontré con un señor elegante con cara de buena gente que se robaba niños para luego torturarlos y matarlos de las maneras más crueles posibles. Bueo, pues al leer la descripción psicológica, y encontrarme con el montón de justificaciones que el señor siempre encontraba, con la escalofriante indiferencia ante sus horrorosos actos y con el indudable carisma que poseía supe que al fin había encontrado a alguien parecido a mi padre.
Ni siquiera mis mejores amigos pueden entender ésto, yo he intentado explicarles que el sujeto es peligroso, pero siguen sin creer que no le hablo ni lo busco ni lo quiero en mi vida porque sinceramente a mí los sociópatas misóginos me inspiran mucho respeto. Viví con él cuatro años, y me dediqué a estudiarlo atentamente, por éso sé que es capaz de todo, y además mueve masas, ¿para qué me arriesgo?
Toda su vida fue un genio, y este genio en especial goza de la manipulación de la mente. Primero fue pastor metodista, hasta que en los sesentas armó junto con mi familia y sus amigos del templo una verdadera revolución que concluyó cuando corrieron a toda una generación de brillantes intelectuales sesenteros. Ahí aprendió a convencer a la gente. Después fue funcionario de gobierno, y su genialidad mezclada con su adicción al trabajo hicieron que llegara muy lejos. Fue un buen funcionario, hay que reconocerlo, honesto y brillante. El problema estaba en otro lado, porque los funcionarios brillantes también tienen vida privada y con todo y que trabajaba de sol a luna, se las arreglaba para organizar sus desperfectos.
Mi madre fue su segundo matrimonio. El primero me parece que es el que más le ha durado, con una mujer que según él es esquizofrénica, pero al menos en este momento, seguro es alcohólica y probablemente por lo que se cuenta siempre fue ninfómana. Cuando se casó con mamá mis hermanos tenian ya 19 y 15 años. El mayor es el genio más nombrado en la familia. Jugó ajedrez a los tres años y a los cuatro ya le ganaba a mi abuelo, el vicioso del ajedrez. Un verdadero desperdicio, no ha hecho nada verdaderamente importante de su vida, es convenenciero, petulante y egoísta, pero con todo y todo lo quiero porque me enseñó lo poco que sé de ajedrez y mis pininos de solfeo. Actualmente vive en Jalapa y se dedica a dar clases de ajedrez y a tocar la guitarra en distintos ensambles no muy importantes. El siguiente hermano es un pan de dios que estuvo veinte años metido en drogas, excelente baterista, amante de la naturaleza y actualmente chamán del estado de Querétaro, me parece.
Papá sólo se casó dos veces, pero no se crea que sólo ha vivido con dos mujeres. La cuenta hace diez años iba en ocho, pero ahora al menos estoy segura de que son diez, y a veces me pregunto cuántos hermanos tendré en realidad. Es cosa de familia, pero ya les contaré luego de mi bisabuelo. El caso es que cuando conoció a mi mamá ella era inspector fiscal y él Director General de Contraloría, o algo así se llamaba, es decir su mero jefe. Mi madre era una mujer deslumbrantemente bella y mi padre tenía poder, así que cada uno se interesó por las cualidades del otro.
Aquél matrimonio destruyó para siempre la belleza exhuberante de mamá, que lo idolatró hasta diez años después de que él la abandonara. Papá se fue de casa cuando yo tenía cinco años, pero no desapareció, estaba aquí puntualmente cada domingo para llevarnos de paseo a mamá y a mí a ver la república mexicana. No fue sino hasta cinco años después que nos enteramos de que ya tenía una nueva familia y que vivían cerca de nosotros, a veinte minutos en metro. Nos enteramos por mí, que encontré sospechoso que una niña contestara el teléfono de la casa de mi papá, que siempre es tan celoso de sus cosas, y para mamá fue un golpe durísimo saber que papá no se había ido a otra ciudad por el trabajo, sino que la había dejado por otra mujer y punto. Luego nos enteramos de que Laura (porque asi se llamaba la mujer con quien vivía papá en ese momento) no fue exactamente la mujer por la que mi padre dejó a mamá. La primera mujer con quien mi papá vivió después de mi madre se llamaba Flor, tuvieron una hija y vivían en Cuautitlán Izcalli, hasta que Laura, hermana de Flor, se fue a vivir con ellos y papá acabó abandonando a su mujer y a mi hermana por la "maravillosa" Laura, que de por sí no me caía nada bien.
Por otra parte, mi madre y yo, la púber de aquél entonces, ya se veía que teníamos dificultades serias en ésto de la convivencia diaria. Resumiendo, los perros y gatos se llevan un poco menor, o al menos su convivencia es màs civilizada que la que tenìamos entonces. Mi papel era el del gato, al que el perro le busca tres patas y èl, defendièndose, termina siendo agresor involuntario. No sè si siempre sean asì los gatos, pero yo era justo éso. Suma mi siempre existente fuerza física y mi carácter fiero y te encuentras con que, inmersa en mi autodefensa, casi siempre era ella la que terminaba con moretones. Es simple, si te golpean, te defiendes, y nuestras peleas eran de Karateca (ella) a tae kwon doin (yo)... quizá ya se imaginen lo brutales de aquéllos tiempos.
Tenía catorce años cuando decidí que nada vale tanto como para soportar éso. Quise irme a casa de papá pero él no me aceptó por lo que ya andaba yo buscando refugios para niñas maltratadas cuando mi madre se nos adelantó a todos y me corrió de la casa el 23 de diciembre del 2000. Los festejos del milenio me supieron amargos, tanto que odié la navidad por un buen rato, luego se me pasó.
Con papá aprendí mucho, me refiné, me hice intelectual de a deveras. Adquirí el tono aristocrático de la familia, la manera de discutir bajito y sin exaltarse. También lo estudié a él a detalle, lo fui entendiendo como nadie más, y finalmente después de cuatro años tuve que reconocer que la guerra porque me quisiera era inútil, estaba perdida por de fault, simplemente le valía madres si vivía o moría, siempre y cuando estuviera en su casa y pudiera aparecer de vez en cuando ante las masas como hombre modelo con hija modelo que lo adora.
Un día a mamá se le empezaron a perder las cosas. Estaba desconcertada y llegaba a decirnos que había desaparecido la foto de su primo que no sé cuantos y que unos días después había vuelto a aparecer en el lugar donde la había dejado. Estuvo así un tiempo hasta que de plano empezó a inventar hipótesis extrañas sobre aquéllas desapariciones. Solo le faltó echarle la culpa a los marcianos. Fue entonces cuando mi papá me dijo que estaba preocupado por la salud mental de mamá y que habría que pensar en internarla en un hospital. Elegante manera de decir "tu madre está loca y hay que meterla al manicomnio".
Yo lo creí porque era mucho más fácil vivir idea de que mamá estuviera loca a pensar que todo lo que en su momento me hizo fue simplemente por cabrona. Es raro, pero duele menos, porque finalmente, ¿cómo te enojas con los locos? ellos simplemente hacen lo que pueden. Sin embargo un día mamá paró de decir que perdía cosas, como dos semanas después cambió las llaves de la casa y no le dió copia a nadie, y mi papá se puso furioso.
Los años pasaron y cuatro años después de haber llegado a casa de papá, cuando cumplí 18, papá decidió que yo me iría en cualquier momento y que era mejor irse él antes, para evitarse la pena de quedarse solo. Me borró como se borran los garabatos en el papel, y tuve que aprender a vivir sola. No duró mucho la situación, unos ocho meses después ya había regresado con mamá, vuelta toda una mujer.
El caso es que, y a éso iba desde el inicio, cuando mamá y yo fuimos por mis cosas a casa de papá, descubrimos asombradas las últimas cosas que se perdieron en casa de mamá, cosas que yo había visto ahí cientos de veces sin captar nunca que eran justo lo que mamá estuvo buscando tanto tiempo: unas fotos, un álbum y una cámara. Papá jamás pudo regresarlas a su lugar original porque mamá cambió la chapa, y así fue como sus planes de meterla al manicomnio se fueron por la alcantarilla.
¿lo ven? se los dije, mi papá es un hombre peligroso, y así como ésa, créanme, le sabemos muchas.